3 años de mi factura de la luz

Voy a ir directamente al grano con este tema. Ando bastante harto por tener que escuchar a determinados cargos políticos hablando de la factura de la luz en España, más concretamente, de las bajadas que está experimentando la misma en sus sueños de la luna de Valencia.

Así que ni corto ni perezoso, he rescatado mis facturas eléctricas de los últimos 3 años, y he plasmado algunos de sus datos en una hoja de cálculo para sacar 3 gráficos bastante simples. Son datos reales de los consumos de luz en mi domicilio actual, en el que vivimos dos personas; nuestros hábitos diarios han permanecido invariables este tiempo (piso de 80 m2).

Aquí va la tabla con los datos introducidos, con su fecha de factura. He declinado meter el alquiler del contador y los impuestos (s/electricidad e IVA), puesto que no afectan a la tendencia del precio de la energía.

Tabla Facturas

En sepia, he marcado las subidas que ha experimentado el recibo, así como en verde las bajadas. En las dos columnas de la derecha, he marcado las subidas y bajadas en términos porcentuales. Vemos como en el verano de 2013, se dio una vuelta de tuerca al sistema, penalizando la parte fija y beneficiando el pedazo del pastel perteneciente al consumo puro y duro. Digamos que pagamos más todos, sin importar nuestra clase, edad, perfil, etc…, y los que gastan más luz (por el motivo que sea) salen beneficiados, paradójicamente.

En negrita, he querido poner lo que cuesta un kWh de electricidad (en mi caso particular), antes de impuestos, referenciado a cada año -de 2012 a 2015-; sumando los conceptos de potencia y consumo. Se observa cómo va escalando paulatinamente, siendo el incremento en 2015 respecto 2012 de más de un 20%. Podemos verlo en el siguiente gráfico:

Evolución precio kWh

Para mostrar la evolución de la factura eléctrica citada (recuerdo de nuevo, antes de impuestos y tarifa por alquiler de contador), os traigo aquí abajo otro gráfico, donde vemos la línea azul que representa el precio de la potencia contratada o término fijo (lo pagamos hagamos uso o no de la red), y en rojo lo que nos cuesta el kWh que consumimos cuando enchufamos la lámpara del salón.

Evolución factura eléctrica

Es interesante ver cómo, aunque el cómputo global sube, el precio referente al consumo es algo inferior hoy que hace 3 años. Podemos poner todos las estufas a cascoporro y pasearnos en bolas por casa, que nos va a costar menos dinero. Pero vaya, no!! Esa gente hormiguita, que no desperdicia energía (o que no puede pagarla directamente), que se busca la vida para ser eficientes…, resulta que por estar enganchados al “sistema” han visto incrementado su término fijo en más de un 100%. Y todo gracias a nuestro amigo el Ministro Soria, que tan buen conocedor del mercado de la luz se muestra cada vez que alguien como Jordi Évole le entrevista.

Por último, la demostración de que la luz no está bajando, si no que está subiendo a merced de alguien que no somos ni tú ni yo. Si pongo lo que he pagado anualmente estos tres últimos ejercicios, y lo comparo con el consumo total de electricidad, obtengo lo siguiente:

ConsumoVSImporte

En 2013, mi parienta y yo fuimos un poquito más derrochones…, pero vaya, “sólo” nos costó 322 € poder vivir cómo se espera en el s. XXI. En 2014 y 2015, se ve que ha hecho más sol, o nos hemos acostado antes, por lo que el consumo nos ha bajado un 5,7% y un 8,4%, respectivamente. Pero vaya!, los dineros ya no dan tanto de sí, y pasamos a pagar un 6,6% y un 6,5% respectivamente; recuerdo que hemos tirado menos del enchufe.

Así que ya sabemos cómo la realidad del recibo eléctrico, en lo que a mi domicilio respecta, es que sube y sube y sube como el globo de Pepa Pig que se le escapa a un niño en la plaza de su ciudad.

Y no he querido meterme con lo que pone en el gráfico circular de la parte trasera de la factura, porque eso es harina de otro costal. Igual me animo y os lo muestro un día de estos.

¡Qué a gusto me he quedado!

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Cómo evitar fraudes en la revisión del gas

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Las  instalaciones de gas para calefacción y agua caliente, se han convertido en una tónica habitual en nuestras viviendas, desde hace más de 20 años. A día de hoy, y gracias a su polivalencia, aún puede competir de tú a tú contra tecnologías  renovables como la biomasa o la geotermia, debido al mayor grado de confianza que tienen los consumidores de a pie, y a que comprar una caldera de gas es, de inicio, mucho más económico que una bomba de calor o una caldera de biomasa.

Gracias a su implantación (46% de hogares con calefacción,  un 32% del total) en casi un tercio de los hogares españoles, la picaresca lleva atacando al sector desde hace ya muchos años. Sin ir más lejos, estas dos últimas semanas he podido ver en TV más de un reportaje sobre algunas compañías que, presuntamente, engañan a los consumidores haciéndoles falsas revisiones de su caldera, de fugas de gas o aparición de gases nocivos por mala combustión. Se aprovechan de la gente que está completamente desinformada, de personas de avanzada edad o, incluso, de afectados por alguna disminución o minusvalía.

Por ello, me ha parecido interesante hacer un poco de acopio de información, y explicar de la forma más clara posible qué tipos de revisiones existen por ley y cada cuánto tiempo debemos pasarlas.

–          Inspección periódica de las instalaciones

Se refiere a la visita que deben hacer los técnicos de las empresas distribuidoras del combustible gaseoso (gas natural, glp, butano,…), en la que se revisan las canalizaciones que conectan nuestra caldera con la llave de usuario o edificio (contador), lo que es llamado comúnmente, la instalación del gas.

Esta visita se realiza cada 5 años, y es responsabilidad de los usuarios; de ahí que tengamos que pagar por ella. El distribuidor deberá comunicarnos con mínimo 5 días de antelación la fecha de la visita, y su solicitud para que le facilitemos el acceso a la instalación. En caso de ser el resultado favorable, cumplimentarán y nos entregarán un certificado de inspección (modelo disponible en el documento citado abajo). Si por el contrario, detectasen alguna irregularidad, nos entregarán un informe de anomalías, para que nos hagamos cargo de subsanarlas.

Esta información, viene referida en el RD 919/2006, por el que se aprueba el Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos y sus instrucciones técnicas complementarias; concretamente en la página 27 del siguiente documento.

–          Inspección de mantenimiento preventivo de los equipos

Se refiere a la visita que nos hace una empresa mantenedora para revisar nuestra caldera o calentador. Genera algo de confusión qué empresa nos la debe realizar, ya que es un servicio que nos van a ofrecer desde varios canales:

  • El fabricante de nuestro equipo: lógicamente, como conocedor de la existencia de un equipo de su marca en nuestro domicilio, nos ofrecerá el servicio de mantenimiento que él crea más oportuno.
  • La compañía distribuidora: saben que consumimos gas porque nos lo facturan bimensualmente, por lo que se ponen en contacto con nosotros para ofrecernos el servicio de mantenimiento de los equipos; al igual que hace el fabricante.
  • Otras empresas autorizadas, inscritas en Industria a tal efecto: son empresas independientes de las dos anteriores (podría ser instalaciones “Paco”) y, si están convenientemente registradas y cuentan con personal habilitado, pueden de igual forma realizarnos el mantenimiento de la caldera sin ningún tipo de problema.

La periodicidad de esta revisión es anual, y podemos contratar el servicio con quien nosotros queramos. Habrá quién tendrá predilección por el fabricante, otros por el distribuidor y también a quién le valga más la opinión de su instalador de confianza.

Esto está regulado en el Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios (RITE), que fue aprobado mediante el RD 1027/2007 y afecta no sólo a las instalaciones de gas, sino también a las de gasóleo, biomasa o eléctricas. Podéis mirar este enlace, en la página 43, donde comienza la Instrucción Técnica IT 3 sobre el mantenimiento y uso.

La función del RITE es asegurar el funcionamiento de los equipos durante su vida útil con la máxima eficiencia energética, protección al medio ambiente y garantizando la seguridad. De hecho, fue esta regulación la que introdujo el Certificado Energético de los Edificios (de nueva construcción) que tan en liza está ahora dentro de nuestras fronteras.

Me gustaría completar la información con el enlace a un par de publicaciones institucionales, enfocadas a informar al ciudadano en estos temas:

o   Instalaciones de gas, derechos y obligaciones del usuario (Gobierno de Cantabria)

o   Gas, con responsabilidad y seguridad (tríptico de la Junta de Castilla y León)

Espero que la información haya sido de vuestro interés, y os haya ayudado a solventar las dudas al respecto de vuestras instalaciones.


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El drama de la #PobrezaEnergética

pobreza energética

 

Parece que fue ayer cuando en mi casa no teníamos calefacción. Una estufa de gasoil, de las que se encendían tirando una cerilla por un agujero, ocupaba medio pasillo. Estaba muy cerca del salón pero, a pesar de contar con su inestimable ayuda, había que echar mano del brasero o la estufa para poder estar calentito en los días más fríos del largo invierno segoviano.

No recuerdo mucho más, ya que era un niño de 6 u 8 años; pero lo que no se me ha olvidado, es que jamás he pasado frío en casa. Eran otros tiempos claro, donde el cabeza de familia trabajaba toda la jornada y la madre gobernaba su hogar y criaba a los hijos, todo el día. Sólo entraba un sueldo, en la línea de la media nacional, supongo; y no cabían ni lujos ni caprichitos. Cuando uno se podía ir de vacaciones, se iba; pero cuando se rompía el frigorífico, tocaba aguantaba el verano a base de ir a la piscina cuando hacía mucho calor.

Llegamos a 2014, donde cada día nos agasajan con noticias y titulares de que el país va bien, de que se está creciendo un cero no sé cuánto! Hombre, para alguien que entiende suficientemente las matemáticas, y que vive día a día, eso no es crecer. Es un cuento chino y, lo de que la luz ya está muy cerca, está por ver… (cómo y para quién).

Las familias ya no son como antes: si tienen “suerte”, trabajan ambos cónyuges; si tienen mucha suerte, trabaja sólo uno porque el otro no lo necesita; si tienen menos suerte, cobran el subsidio por desempleo y, si les ha tocado “la china”, igual comen cada mes gracias a la caridad de amigos y familiares. Pero incluso, se puede dar el caso de ser pobres, trabajando duro a diario, con un par de nóminas (de todo menos dignas) y estudios universitarios. Y la pobreza energética aparece, las familias no pueden permitirse el “lujo” de colocar su termostato a 21-22ºC durante buena parte del día, porque hay que pagar facturas, hipotecas, libros, combustible, seguros…, y sin contar con los imprevistos!

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¿Cuánto dinero debemos dedicar a pagar los consumos de energía?

Me gustaría saber, si no es mucho pedir, cuántas de las personas que se sientan semanalmente en el hemiciclo sabe realmente qué cantidad de euros se le van en poner la calefacción, darse una ducha diaria o, simplemente, tener funcionando su majestuosa y surtida nevera de dos puertas. “Poco”, dirán…; claro, para alguien que gana 2.813,87 € mensuales, más complementos, ayudas, dietas…, tener que pagar 200 € al mes por encender la calefacción de sus casas, parece bastante accesible (y no entro en si es mucho o poco el sueldo de esta gente, me parece correcto sin más).

Pero el resto de los mortales, no estamos en las mismas condiciones económicas, y la energía nos cuesta lo mismo. Además, con un 21% de IVA, porque es un “lujo” con el que no es necesario vivir. Habiendo “pellizas” de borreguito, guantes de lana y abuelas que tejen bufandas de rayas, uno se apaña estupendamente!

Volviendo a la pregunta, ¿qué porcentaje de nuestros ingresos se puede considerar lógico para hacer frente a los gastos en energía? He encontrado esta noticia en el diario El País, en la que se marca un dato de partida: el 10%. Destinar más que eso a poner la calefacción o encender la luz, no es sostenible para las personas en general. No olvidemos que también debemos comer 3 veces diarias, pagar la vivienda, mantener un vehículo (algo habitual hoy día), colegios y libros, hacer vida social, ropa…; en general, gastos fijos habituales.

¿Qué problemas sociales está generando esta pobreza energética?

Ya hay bastante gente que, aunque tenga un techo donde vivir y, consiga seguir pagándolo, no puede permitirse calentarlo a base de calefacción.  Es más, incluso entre las personas que no tienen un problema económico, puede generarse la rutina de no conectar las calefacciones habitualmente para ahorrar dinero, ante el miedo a perder su empleo y verse sin recursos para subsistir. El consumo ha caído en picado, tanto de la gente que ha perdido poder adquisitivo, como de quien es más precavido y mira hacia su futuro retiro.

La estufilla, el brasero, el abanico (en verano), empiezan a ser más habituales de lo deseable: se pone un radiador eléctrico en el salón y toda la familia alrededor pasando el día buscando algo de calor. Y no mucho, porque el contador “corre que da gusto”…

Hasta en los centros escolares se está escatimando en calor para los peques. A este paso, mudaremos las aulas a los Ayuntamientos, que allí no se pasa frío (no quisiera generalizar, pero es lo que yo veo desde unos años hasta ahora).

Soluciones que no parecen llegar nunca.

¿Cuántos edificios públicos se han auditado energéticamente para ahorrar energía y dinero? No sé la respuesta, pero viendo que ni siquiera son capaces de dar ejemplo obteniendo un sencillo certificado energético, mi mente se vuelve bastante pesimista con la cifra. Tener que llegar a ESTO, deja ver en manos de quién nos encontramos.

¿Existen estrategias institucionales para el fomento de la eficiencia energética, más allá de cambiar luminarias de LED? Noticias tan sorprendentes como ESTA rechinan bastante; más si cabe cuando alguien escribe que cambiar una caldera de gasóleo por una de propano va a suponer un ahorro económico del 40%…

Alguien de las altas esferas debería empezar a darse cuenta de que un buen District Heating (Calefacción de distrito), le ahorraría mucho dinero a los Ayuntamientos; fondos que podrían ser destinados a otras necesidades más imperantes en el mundo rural.

Pero esto es España, últimamente un país con un cúmulo de malos propósitos en el que, día a día, la mayoría de ciudadanos se parte el cobre por sus familias y amigos, mientras “el ojo de Sauron” mira para otro lado en lo que, al futuro de la energía y su dependencia del exterior, se refiere. No hay más que darse cuenta de que ni el propio Ministro de Industria, sabe de lo que habla en TV, aunque nos acabe de modificar el recibo eléctrico. Y aún dicen que las renovables son caras...

Qué será lo próximo, ¿un impuesto al Sol? Ah no, mil disculpas!, que ya se lo pusieron el año pasado.

 

Fuente de la imagen de portada: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/18/actualidad/1384804082_062275.html


 

 

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La nueva factura de la luz

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Una vuelta de tuerca más a nuestra “amigable” factura eléctrica está aquí,  ¿pero hasta cuándo?

Si recordáis, hace apenas 3 meses, parece ser que alguien se percató, por fin, de que las subastas eléctricas estaban siendo de todo menos claras, sobre todo cuando se aproximaba el día en que su valor servía para marcar la Tarifa de Último Recurso (TUR).

Para quien no lo supiera ya, el precio de la luz en el mercado (no el que hemos estado pagando los consumidores domésticos), se subasta diariamente entre diversos agentes: compañías generadoras, bancos, fondos de inversión,… (la crême de la crême), lo que provoca que unos días los precios suban más o otros menos. Pero, una vez cada 3 meses, además, se producía la subasta CESUR: aquella que sirve como referencia para marcar la TUR a los ciudadanos (potencias < 10 kW); lógicamente, los particulares no iban a comprar la energía al mercado, sino que se acogían a este precio “regulado” por comodidad y seguridad.

Si nos vamos a este artículo que he encontrado en “fedeablogs”, podremos observar el siguiente gráfico:

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Tenemos el color AZUL (lo que pagamos el común de los mortales) y el color ROJO (lo que pagan los grandes consumidores). La luz es la misma, pero a simple vista, parece que las personas estábamos pagando más dinero por lo mismo, aproximadamente un 11%, según se menciona en el propio artículo. Me gustaría saber la respuesta a esta hipótesis, pero mis humildes conocimientos en el tema no me lo permiten.

El resultado de la subasta CESUR, estaba sirviendo para marcarnos el precio de la electricidad trimestre a trimestre; de ahí sus continuos altibajos (más alti que bajos) durante estos últimos meses. Se tomaba como referencia un día concreto, pero se podía ver cómo en otras fechas los precios bajaban considerablemente, pero su destino no eran los ciudadanos, sino los grandes consumidores. Y entonces, ¿qué va a pasar mañana?

El nuevo Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) – TOMA YA!

Muy sencillo, desaparece la subasta CESUR y todos empezamos a pagar la luz al precio de la subasta en el mercado, el de las líneas rojas del gráfico superior. Y para que todos sepamos cómo se va a calcular la nueva tarifa, han publicado un Real Decreto (como no podía ser de otro modo).

Intentando explicarlo para que todo el mundo lo entienda: si cada hora hay una subasta eléctrica, en función de las necesidades de electricidad en todo el territorio español, en cada una de esas horas el precio del kilovatio eléctrico será diferente al anterior.

El nuevo PVPC va a contar con 3 conceptos:

  • El precio de compra de la electricidad en el mercado: con ello pagamos a las centrales.
  • Los peajes de acceso: donde pagamos que la luz llegue a nuestros hogares por medio de Red Eléctrica de España.
  • Los costes de comercialización: la parte correspondiente a quien nos factura la electricidad.

El primero de ellos es el que va a subir y bajar cada hora; los peajes y la comercialización entiendo que serán constantes, durante periodos de tiempo regulados. A ello, deberemos añadir el término de potencia contratada, los correspondientes impuestos y el alquiler del contador, en su caso.

¿Por qué este cambio?

A raíz de lo comentado al comienzo del artículo, se pretende evitar suspicacias a la hora de fijar los precios regulados y permitir que la competencia sea lo más real posible. No es de recibo que haya centrales hidroeléctricas paradas en épocas de copiosas precipitaciones, porque “tocaba” fijar el precio en la CESUR; y con la nueva regulación, parece que se va a evitar todo eso. Lo que sucede es que, cuando el 80% del mercado lo dominan las grandes compañías, esto puede ser harto complicado.

Opciones de los consumidores.

Para generar la “entendible” factura de la luz a partir de ahora, vamos a tener las siguientes opciones a las que acogernos:

  1. Tarifa PVPC (nueva TUR): dependerá del tipo de contador que tengamos:
      • Contador digital integrado en el sistema de telegestión: pagamos nuestro consumo real hora a hora, en función del PVPC de las subastas sucesivas.
      • Contador analógico o contador digital sin integrar: pagamos nuestro consumo acumulado de lectura a lectura, a un precio medio de las distintas subastas de PVPC que hayan tenido lugar en el periodo de facturación.
  1. Oferta alternativa de las empresas comercializadoras: para quién prefiera asegurarse un precio constante de la electricidad que consume, se le ofrecerá un valor para todo el año: no va a pagar un día la luz a un precio y al mes siguiente a otro, en función de si hay más o menos contribución de energías renovables al mix energético.
  2. Opción de ir a comprar la electricidad al mercado libre.

No debemos olvidar que todo este entresijo de regulación y precios, sólo afecta a una parte de nuestra factura. Habrá a quién le suponga mayor porcentaje que a otros, por lo que puede haber clientes a quienes no les afecte en absoluto el poner la lavadora a una hora u otra, porque lo que viene pagando de término fijo e impuestos, es más representativo que lo que consume diariamente con los aparatos eléctricos.

La obtención del precio de la subasta eléctrica.

La metodología de casación del precio es sencilla, aunque en mi opinión, no todo lo justa que debería. Los productores de electricidad, ofertan sus paquetes de energía al precio que estiman oportuno; debemos saber algo concreto: las renovables (eólica, hidraúlica, fotovoltaica) y la nuclear, ofertan a CERO o muy por debajo del precio final. Esto es debido a que las primeras se obtienen de fuentes de energía gratuitas (sol, viento y agua), y en la nuclear es demasiado caro parar la central, por lo que no pueden permitirse el lujo de quedarse fuera de la tostada. Gracias a ellas, el precio de la subasta es más bajo que si sólo quemásemos combustibles fósiles como los derivados del Petróleo, Gas o Carbón.

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Si observamos este gráfico, vemos lo siguiente:

  • Línea roja: marca la energía ofertada ofertada, desde coste CERO hasta ir subiendo en función de lo que necesite el vendedor para su propia viabilidad.
  • Línea gris: marca las ofertas de compra. El primer tramo son cliente que van a comprar sí o sí; pero llegados a un punto, la línea comienza su bajada gracias a quien no está dispuesto a pagar la luz a cualquier precio.

El punto donde se encuentran las dos gráficas, significa el equilibrio entre la demanda y la oferta: en toda la franja de línea roja que ha entrado en la casación, se recibirán 27 €/MWh en el caso concreto de la imagen expuesta.

El resultado final no lo sabemos.

¿Bajará la luz? Ójala, pero hasta que no pasen unos meses, no veremos el desenlace de todo este berenjenal montado en algo tan básico para la vida como la luz eléctrica.

Lo que está claro es que todas estas idas y venidas en el sector energético, de poco le sirven a los españolitos de a pié, a los que la crisis les ha afectado en mayor medida, y a quienes parece que pagan más impuestos que nadie porque sus nóminas ya vienen con el corte de tijera realizado.

 

Fuente de la imagen de portada: http://blog.tradesmen.ie/2011/09/electricity-price-comparison-ireland-october-2011/


 

 

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La importancia de la inercia térmica en los hogares

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Fuente de la imagen: http://www.contemporist.com/2012/10/09/two-homes-in-luque-by-bauen/

Cada vez que paso fuera de casa el fin de semana, los lunes por la mañana, mientras estoy trabajando en mi mesa, noto una menor sensación de confort en la vivienda, como si estuviese “destemplado”. Y más allá de lo caluroso o no que sea cada uno, siempre me ocurre cuando se cumple la misma premisa: haber tenido quitada la calefacción durante un par de días. ¿Cosa de magia?

Quiero creer que esta sensación se debe a lo que conocemos como inercia térmica de los materiales: la velocidad con la que ganan o pierden temperatura (energía en forma de calor) cuando las condiciones climáticas a su alrededor cambian. Os pongo un sencillo ejemplo: si pongo una sartén en el fuego, enseguida comenzará a calentarse y, por ende, lo que yo eche en ella también. En el momento que aparto del fogón lo que estoy cocinando, la comida y su recipiente, comenzarán a perder el calor ganado anteriormente en la placa.

Y a nuestras viviendas les pasa lo mismo: cuando hacemos vida normal y “prendemos” la calefacción varias horas y en días sucesivos, nuestros tabiques, fachadas, suelos, techos, muebles y objetos se mantienen a una temperatura más o menos constante durante las 24 h del día (en mi caso entre 18 y 21ºC). Pero llega el fin de semana y, de vez en cuando, uno va a visitar a la familia. Como tengo la suerte de contar con un termostato programable (aunque viva de alquiler, sí), lo dejo preparado para que cuando llegue el domingo mi casa ya esté a una temperatura confortable, ¿aparentemente?

Debido a la inercia térmica, los muros de mi vivienda habrán perdido unos pocos grados durante esos dos días que he escatimado en calefacción. El resultado: el lunes por la mañana, el termómetro de mi vivienda irá bajando más rápidamente de lo normal, aunque haya tenido puesta la calefacción toda la tarde del día anterior. Hasta que mi casa al completo, y todo lo que “reside” en ella, no recupere su temperatura habitual, yo estaré sentado frente al ordenador en la mesa del despacho, notando frío en las manos o tensión superficial en la piel, ante la menor temperatura en ese momento respecto de a lo que estoy aclimatado. Aunque por la noche haya estado cómodamente en el sofá, viendo el reportaje del 23F (por ejemplo), en cuanto uno se marcha a la cama y baja el termostato a 15º, el calor por convección (producido por los radiadores de mi caso en concreto) que recorre las estancias desaparece, ya que a las paredes no les ha dado tiempo a coger suficiente temperatura. De contar en casa con suelo radiante, no debemos apagar dos días la calefacción por la gran inercia térmica de este sistema.

Suena el despertador y, como tengo programada la calefacción media hora antes de que esto suceda, noto calorcito para la ducha matutina y el desayuno. Pero cuando la doña de la casa se marcha a ganarse el pan, mi termostato da la orden a la caldera de parar hasta que sea hora de comer. Yo confío mi confort a la inercia térmica de la vivienda y a mi propio calor latente en la habitación donde permanezco la mayor parte del tiempo. Y entonces volvemos al inicio de esta reflexión y, los lunes grises, posteriores al baño de amor familiar, toca hacerse el valiente y ponerse en la piel (lógicamente de forma tímida en comparación con la realidad) de los millones de españoles que están sufriendo de #pobrezaenergética en nuestro país. Quiero dejar claro, que no quiero comparar estas líneas con la realidad que acabo de citar, porque yo me siento afortunado de poder encender la calefacción en casa todo lo que creo necesitar para estar razonablemente confortable.

Esta situación no se repite durante todo el año por suerte, ni necesariamente cuando hace frío. La energía que recibe mi casa, además de provenir de la calefacción, se consigue gracias a la radiación solar que acumula la fachada de mi edificio durante toda la mañana (orientación Este). Esto se traduce en una menor pérdida calórica desde dentro hacia fuera. Por ello, cuando amanece un lunes gris como el de esta mañana en Briviesca (Burgos), no estoy recibiendo toda la energía gratuita que me gustaría y la sensación de frío se empieza a notar mucho antes que cuando hace un sol espléndido. Al menos en verano, dormimos arropados…

Puedes leer también mi artículo sobre Arquitectura Bioclimática AQUÍ


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Calificación Energética “E”, ¿es tan grave?

Acabamos de cumplir 4 meses desde que entró en vigor el RD 235/2013 de Certificación Energética de los Edificios Existentes, que ha traído a los propietarios de viviendas y locales en nuestro país, la obligatoriedad de exhibir este documento a los compradores o inquilinos de las viviendas, y así poder comparar las características energéticas de las mismas.

Y como es lógico, 4 meses ya empiezan a ser suficientes para que aparezcan estadísticas y un sinfín de datos a cerca de este gran desconocido para la mayoría de la población: el certificado energético.

1 calificacion edificio

Algo que me llama especialmente la atención es que, en cada una de las 17 mini-Españas en que está dividido nuestro país, el registro del certificado se está regulando de manera distinta: en unas se cobra y en otras no, algunas han sido raudas para regular este proceso pero, en otras, aún no lo tienen del todo claro (noticia de El Mundo).

Me gustó mucho un artículo publicado en el diario El País a mediados de Septiembre, titulado: “El caos del certificado energético”, en el que se plasma la realidad incongruente de este proceso, en mi opinión, debido a la falta de información a las personas desde todas y cada una de las instituciones implicadas en el proceso. No me parece normal que, según las cifras citadas en el referido enlace, el cumplimiento de esta medida no llegue al 5% de las viviendas implicadas. Porque no hay que olvidarse de que mes a mes, esta cifra crece debido a las operaciones de alquiler que se realizan diariamente, ya que las ventas no están siendo, precisamente, el motor de la nación. Aunque prefiero creer que la “evasión” existente hacia rascarse en bolsillo en este tema, es más fruto de la situación económica y moral, que del pasotismo y la trilería.

De ese 5% aproximado, resulta que más de la mitad, han obtenido una calificación energética “E”, y casi un tercio la letra “D”. Todo ello ha propiciado la aparición de titulares como, por ejemplo: “Las viviendas españolas suspendidas en eficiencia energética”, en el portal FotoCasa.

Y ante estos datos, yo me pregunto, ¿qué esperábamos?

Si nos vamos a los entresijos de los programas habilitados por el IDAE, para calcular la calificación energética de una vivienda, podemos ver que lo normal, cumpliendo la normativa existente en materia energética antes de la entrada en vigor del CTE (código técnico de la edificación), es que tengamos una nota baja, llamémosle un aprobado raspado. Cuando se creó la “vara de medir” de la eficiencia en los edificios, quiero imaginarme que no se ha querido cometer el mismo error que con los electrodomésticos y así evitar la creación de nuevas categorías a base de añadirle +++, o tantas cruces como sean necesarias. Aunque no me imagino yo hasta 2050 muchas viviendas con categoría A+++

Entonces, una calificación energética “E”, ¿qué me implica como propietario?

LEER AQUÍ

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Certificado Energético en Burgos

Este post va dirigido a todas aquellas personas que son propietarias de alguna vivienda para alquilar o vender, y aún no saben muy bien de qué se trata ese “papelito” llamado Certificado Energético. Incluso puedo dirigir el artículo, a quién está en el caso contrario: está buscando un piso para vivir, y entre todos los datos, fotos y visitas en que se va a basar para su elección final, aparece algo nuevo que le indica si una vivienda es más o menos eficiente que sus rivales.

En mi caso particular, estoy ofreciendo este servicio en la zonas de la Bureba, las Merindades, riberas del Ebro y Oca, así como en la capital Burgalesa y en Miranda. Por cercanía, también puedo ser competitivo en las ciudades de Vitoria-Gasteiz y Logroño, así como la zona oeste de La Rioja. En esta misma web, tienen las pestañas de Contacto y Servicios, en caso de querer contactar conmigo para información, dudas o presupuestos.

También estoy a su disposición en las Redes Sociales, y les invito a interactuar por este medio cada vez más, puesto que sus posibilidades son, cada día, más interesantes para el público.

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A continuación os explico de la mejor manera posible en qué consiste un certificado energético y cómo podemos interpretarlo.

¿Quién está obligado a obtener el Certificado Energético?

Si vamos al grano, dentro del ámbito residencia o comercial, toda vivienda o local, que esté en venta (y se esté publicitando) o alquiler (para periodos de más de 4 meses) desde el pasado 1 de Junio de 2013, tiene la obligación de presentar su certificado a los posibles interesados en el mismo. Además, se deberá registrar en la Junta de Castilla y León este documento, a través del portal telemático CEREN, al que tenemos acceso los técnicos habilitados para ello.

Este mes de Septiempre se está empezando a comprobar la existencia o no del mismo en las operaciones inmobiliarias que se han producido este verano, y su incumplimiento puede llevar aparejado las siguientes sanciones:

  1. LEVE – 300 a 600 €: Publicitar los inmuebles sin su etiqueta energética, tanto en inmobiliarias físicas como en portales de internet.
  2. GRAVE – 601 a 1.000 €: Reincidencia de una falta leve; no registrar el certificado en la JCyL; exhibir una etiqueta energética inexistente o vender/alquilar una vivienda sin disponer del certificado energético real.
  3. MUY GRAVES – 1.001 a 6.000 €: Obtener un certificado falseando los datos (mostrar una A en lugar de una E), o publicitar una vivienda con una etiqueta energética que no se ajuste a un certificado en vigor. Ésto último se refiere a poner una “letra” en nuestros anuncios distinta a la de nuestro certificado o tenerlo caducado (dura 10 años).

¿En qué consiste el Certificado Energético de los Edificios?

Gran desconocido para la mayoría de la población española, un certificado energético o el cálculo de la calificación energética de una vivienda, local, edificio; consiste en la medición de varias cosas:

  • En primer lugar, introduciendo los datos arquitectónicos (distribución en planta y composición de muros) y la orientación geográfica de nuestra vivienda, vamos a averiguar cuánto calor pierde nuestra casa en invierno y cuanto gana en verano (esto último en Burgos no nos importa demasiado…). Esto lo expresamos con la llamada “Demanda energética en calefacción y refrigeración”, y nos va a dar un valor medido en unidad de energía partido por superficie y año (kWh/m2.año).
  • También, debemos estimar cuánto combustible vamos a gastar para calentar nuestra vivienda en invierno, enfriarla en verano y, calentar el agua (ACS) de la ducha, para fregar los cacharros, etc. Calculamos estos tres valores por separado y, estos datos en litros, m3, kW…., los pasaremos a unidades de energía primaria* y así poder comparar cuán eficiente son nuestras instalaciones térmicas. Para que todas las casas se comparen en igualdad de condiciones, le diremos a nuestro programa informático que suponga que tenemos 22º en casa durante las 24 h del día, los 365 días del año. Con esto evitamos que alguien nos diga que un piso consume muy poquito gas en calefacción, pero por otro lado nos esté ocultando que apenas enciende porque va por casa con polar, bufanda y guantes.
  • Por último, y una vez sabemos lo bien o mal aislada que está nuestra casa y, lo eficiente o no que es nuestra calefacción, vamos a obtener el dato que nos da la “letra”, nota o calificación energética: Las emisiones contaminantes globales de CO2 de nuestra vivienda, expresadas por unidad de tiempo y superficie (en kg de CO2/m2.año).

Los resultados del informe, vienen parcialmente separados para los tres valores que ya he comentado dos párrafos más arriba: calefacción, refrigeración y ACS.

¿Cómo se interpretan los datos obtenidos en el certificado energético?

Es sencillo, tenemos una letra que va desde la A de Ahorro hasta la G de Gasto. En este cuadro adjunto podemos ver unos porcentajes:

LetrasAG

  • Si nuestro piso posee una E (lo más común hasta la fecha), significa que sus emisiones contaminantes están entre un 30% y 60% por encima del edificio de referencia: aquel que cumple los estándares energéticos mínimos de la normativa vigente en este momento, el Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios y el Documento Básico de Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación.
  • Si por contra poseemos una B (obligatorio en toda obra nueva cuyo proyecto sea visado a partir de Marzo del 2014), nuestra vivienda consumirá entre un 35% y un 60% menos que el edificio de referencia que acabamos de comentar.

Por último, el informe del certificado también muestra lo que es la parte más importante del mismo, en mi humilde opinión: las mejoras.

Una vez estudiado el piso o vivienda, el técnico va a mostrar al propietario una serie de medidas de mejora en eficiencia energética para su vivienda, valoradas económicamente de manera aproximada, donde también se indican los años de amortización de las inversiones y la nueva calificación que se obtendría si se aplican las medidas. Puede haber varios paquetes de medidas, para mejorar 1, 2, 3 o tantas letras como sea posible.

Espero que estas más de 1000 palabras os hayan servido para algo más que perder unos minutos, os doy las gracias por llegar hasta aquí y, nuevamente, me reitero en solicitaros vuestras dudas y comentarios a través del siguiente formulario:

*Como en cada vivienda podemos utilizar varios combustibles: gas natural, GLP (propano o Repsol gas canalizado), gasóleo C, acumuladores eléctricos, biomasa o pellets…, para compararlos entre ellos, expresaremos su gasto en forma de “Energía primaria”. La energía primaria es la que obtenemos directamente de la naturaleza (sol, viento, agua) o de sus yacimientos (gas, petróleo, carbón); y la vamos transformando hasta que llega a nuestras casas en forma de combustible energético. Desde el yacimiento hasta la llave de paso, la energía sufre unas pérdidas que son diferentes en función del tipo de combustible utilizado. Cada uno de ellos tiene un factor de conversión a unidades de energía, en función de su capacidad calórica cuando lo estamos quemando. Por eso debemos pasar nuestros litros de gasóleo a kwh de energía primaria.


 

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Novedades importantes en el nuevo DB-HE de Ahorro de Energía #CTE

Actualización del Documento Básico sobre Ahorro de Energía, en el Código Técnico de la Edificación – Septiembre de 2013

Como muchos ya sabréis, el pasado 12 de Septiembre se publicó en el BOE el nuevo DB-HE de la parte II del CTE. Paso a exponer algunos cambios que he visto y me han resultado de interés general entre los profesionales y compañeros del sector.

Lo primero que se cita es su entrada en vigor obligatoria para las obras de rehabilitación y obra nueva que soliciten licencia de obras dentro de 6 meses en adelante. De aquí a esa fecha, el cumplimiento o no de la presente, lo entiendo como opcional.

HE 0 – Limitación del consumo energético

Aparece este nuevo punto en el Documento: anteriormente las limitaciones se centraban en la demanda a través de su envolvente, pero ahora se introduce un nuevo parámetro: la limitación de consumo energético de fuentes no renovables, en función de la siguiente expresión:

“El valor límite del consumo energético de energía primaria no renovable (para Clima y ACS) será igual al valor base del consumo energético de energía primaria no renovable (va en función de la zona climática, Tabla 2.1), más un factor corrector por superficie partido de la superficie útil”

Cep,lim = Cep,base + Fep,sup / S

Tabla 2-1

 

Esto para los edificios nuevos o ampliaciones, de uso residencial privado.

Para edificios de usos diferentes, la limitación se basa en que su calificación energética debe ser superior o igual a la clase B.

Los factores de conversión de Energía primaria a final, serán los publicados oficialmente; aunque, el documento no cita dónde se hará.

Si en proyecto, no se definen los equipos de clima, se tomarán como referencia los siguientes valores de rendimiento de los equipos:

–          Gas natural: producción de calor 0.9 (rendimiento)

–          Electricidad: producción de frío 2.0 (COP)

Es decir, para el cálculo de la energía primaria, deberemos conocer el consumo de energía final de cada una de las fuentes energéticas de que dispongamos en nuestros edificios. Una vez tenemos estos valores, los pasaremos individualmente a energía primaria, tomando como factores de conversión, por ejemplo:

Valores publicados por IDAE

Por ejemplo:

  1. –          Gasóleo:                                            1,12 Epri/Efin
  2. –          Gas Natural:                                     1,07 Epri/Efin
  3. –          GLP:                                                     1,05 Epri/Efin
  4. –          Electricidad general:                      2,25 Epri/Efin
  5. –          Electricidad sector doméstico:   2,35 Epri/Efin

 

HE 1 – Limitación de la demanda energética

El primer cambio, nos lo encontramos en el ámbito de aplicación: antes, afectaba a nueva construcción o reforma-rehabilitación en edificios de más de 1000 m2 donde se renovase al menos el 25% de los cerramientos.

Ahora desaparecen limitaciones por superficie, y su cumplimiento está obligado en obras de ampliación, reforma (distinta a las de mantenimiento puro y duro) o cambio de uso.

a)      En edificios nuevos o ampliaciones:

Para el cálculo de los límites de la demanda energética, también se introducen cambios. Antes aplicábamos una tabla de valores de transmitancia térmica U, en función del tipo de cerramiento. Pues bien, con la modificación del documento, aparece lo siguiente:

–          Edificios de uso residencial privado: La demanda energética, no debe superar el valor límite Dcal,lim (demanda energética de calefacción), obtenido de sumar el valor base de la demanda (Tabla 2.1) y el factor corrector de la superficie / Superficie útil:

Dcal,lim = Dcal,base + Fcal,sup / S

Tabla deman energ calefacción

La demanda energética de climatización, no debe superar los siguientes valores:

  • 15 kWh/m2.año en zonas climáticas de verano 1, 2 y 3
  • 20 kWh/m2.año en zona climática de verano 4

–          Edificios de otros usos: debemos ahorrar un mínimo de demanda energética conjunta, entre calefacción y refrigeración, con respecto al edificio de referencia. Según:

Porcentaje ahorro demanda

Además, también hay que cumplir unos límites de transmitancia térmica para evitar la descompensación entre valores de unos cerramientos y otros:

Valores transmitancia térmica

 

b)      Intervenciones en edificios existentes:

Aquí las modificaciones no son tan profundas. Básicamente, se pide que las envolventes conserven las prestaciones aislantes del presente documento si en el cambio, aumentamos los valores de transmitancia. Cuando superemos el 25% de reformas en la envolvente, debemos estar por debajo de los valores del edificio de referencia. Y si no llegamos a este %, debemos hacer caso de la tabla 2.3 de transmitancias térmicas.

Verificación y justificación del cumplimiento de la exigencia.

Debemos verificar el cumplimiento de las demandas energéticas citadas hasta el momento, utilizando los datos y solicitaciones que vamos a definir a continuación:

–          Solicitaciones exteriores: acciones del clima sobre el edificio, con efecto sobre su demanda energética. Vienen dadas según un clima de referencia concreto para cada una de las zonas climáticas de nuestro país. Para todo esto, recomiendo consultar el documento completo, ya que no quisiera dejarme algo en el camino.

–          Solicitaciones interiores: cargas térmicas interiores (ocupantes, equipos e iluminación).

–          Condiciones operacionales:  recogidas en los perfiles de uso del apéndice C:

  • Temperaturas de consigna para calefacción y refrigeración
  • Carga interna por ocupación, iluminación y equipos

 

HE 4 – Contribución solar mínima de agua caliente sanitaria (ACS)

Las diferencias que he encontrado entre la versión anterior y la nueva, son las siguientes:

Se han modificado las tablas de contribución solar, y desaparece la tabla específica para sistemas por efecto Joule. Aquí hemos dado un paso atrás, y las contribuciones son muy similares, pero se reducen en algunos casos.

Los valores de pérdidas por sombras y orientación permanecen iguales.

Las tablas de cálculo de demandas, también han sufrido modificaciones y en algunos casos se reduce el consumo estimado, pero en otros se aumenta. La tabla de cálculo del número de personas por vivienda, en función del nº de dormitorios, también ha variado a la baja.

Aparece además, un factor nuevo llamado de centralización, para edificios plurifamiliares; algo así como un coeficiente reductor por simultaneidad:

Factor de centralización

 

Y, por último, en cuanto a los plantes de mantenimiento, las tablas también permanecen sin cambios a simple vista.

Espero que os sea útil, y agradezco si compartís en redes sociales este post.

Saludos.


 

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Enlace

Congreso KNX

Voy a inaugurar la sección de Jornadas y Congresos con una cita que se llevará a cabo en Barcelona, los días 26 y 27 de Junio.

CONGRESO KNX

Por lo que podemos ver en esta noticia publicada en el portal Casadomo, las ponencias tratarán sobre los avances tecnológicos de las Smart Grids (Redes Inteligentes) y las Smart Metering (Mediciones inteligentes), ambas enfocadas hacia la creación y funcionamiento de las Smart Cities (Futuras ciudades inteligentes).

Porque aunque todavía nos suenan un poco a “chino” a la mayoría de profesionales y usuarios, ya hay varios proyectos en marcha para implementar las características de una Ciudad Inteligente en algunas capitales de nuestra geografía, como Rivas-Vaciamadrid, Vitoria-Gasteiz o Marbella.

Aquí tenéis más información sobre la red española de ciudades inteligentes