El drama de la #PobrezaEnergética

pobreza energética

 

Parece que fue ayer cuando en mi casa no teníamos calefacción. Una estufa de gasoil, de las que se encendían tirando una cerilla por un agujero, ocupaba medio pasillo. Estaba muy cerca del salón pero, a pesar de contar con su inestimable ayuda, había que echar mano del brasero o la estufa para poder estar calentito en los días más fríos del largo invierno segoviano.

No recuerdo mucho más, ya que era un niño de 6 u 8 años; pero lo que no se me ha olvidado, es que jamás he pasado frío en casa. Eran otros tiempos claro, donde el cabeza de familia trabajaba toda la jornada y la madre gobernaba su hogar y criaba a los hijos, todo el día. Sólo entraba un sueldo, en la línea de la media nacional, supongo; y no cabían ni lujos ni caprichitos. Cuando uno se podía ir de vacaciones, se iba; pero cuando se rompía el frigorífico, tocaba aguantaba el verano a base de ir a la piscina cuando hacía mucho calor.

Llegamos a 2014, donde cada día nos agasajan con noticias y titulares de que el país va bien, de que se está creciendo un cero no sé cuánto! Hombre, para alguien que entiende suficientemente las matemáticas, y que vive día a día, eso no es crecer. Es un cuento chino y, lo de que la luz ya está muy cerca, está por ver… (cómo y para quién).

Las familias ya no son como antes: si tienen «suerte», trabajan ambos cónyuges; si tienen mucha suerte, trabaja sólo uno porque el otro no lo necesita; si tienen menos suerte, cobran el subsidio por desempleo y, si les ha tocado «la china», igual comen cada mes gracias a la caridad de amigos y familiares. Pero incluso, se puede dar el caso de ser pobres, trabajando duro a diario, con un par de nóminas (de todo menos dignas) y estudios universitarios. Y la pobreza energética aparece, las familias no pueden permitirse el «lujo» de colocar su termostato a 21-22ºC durante buena parte del día, porque hay que pagar facturas, hipotecas, libros, combustible, seguros…, y sin contar con los imprevistos!

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¿Cuánto dinero debemos dedicar a pagar los consumos de energía?

Me gustaría saber, si no es mucho pedir, cuántas de las personas que se sientan semanalmente en el hemiciclo sabe realmente qué cantidad de euros se le van en poner la calefacción, darse una ducha diaria o, simplemente, tener funcionando su majestuosa y surtida nevera de dos puertas. «Poco», dirán…; claro, para alguien que gana 2.813,87 € mensuales, más complementos, ayudas, dietas…, tener que pagar 200 € al mes por encender la calefacción de sus casas, parece bastante accesible (y no entro en si es mucho o poco el sueldo de esta gente, me parece correcto sin más).

Pero el resto de los mortales, no estamos en las mismas condiciones económicas, y la energía nos cuesta lo mismo. Además, con un 21% de IVA, porque es un «lujo» con el que no es necesario vivir. Habiendo «pellizas» de borreguito, guantes de lana y abuelas que tejen bufandas de rayas, uno se apaña estupendamente!

Volviendo a la pregunta, ¿qué porcentaje de nuestros ingresos se puede considerar lógico para hacer frente a los gastos en energía? He encontrado esta noticia en el diario El País, en la que se marca un dato de partida: el 10%. Destinar más que eso a poner la calefacción o encender la luz, no es sostenible para las personas en general. No olvidemos que también debemos comer 3 veces diarias, pagar la vivienda, mantener un vehículo (algo habitual hoy día), colegios y libros, hacer vida social, ropa…; en general, gastos fijos habituales.

¿Qué problemas sociales está generando esta pobreza energética?

Ya hay bastante gente que, aunque tenga un techo donde vivir y, consiga seguir pagándolo, no puede permitirse calentarlo a base de calefacción.  Es más, incluso entre las personas que no tienen un problema económico, puede generarse la rutina de no conectar las calefacciones habitualmente para ahorrar dinero, ante el miedo a perder su empleo y verse sin recursos para subsistir. El consumo ha caído en picado, tanto de la gente que ha perdido poder adquisitivo, como de quien es más precavido y mira hacia su futuro retiro.

La estufilla, el brasero, el abanico (en verano), empiezan a ser más habituales de lo deseable: se pone un radiador eléctrico en el salón y toda la familia alrededor pasando el día buscando algo de calor. Y no mucho, porque el contador “corre que da gusto”…

Hasta en los centros escolares se está escatimando en calor para los peques. A este paso, mudaremos las aulas a los Ayuntamientos, que allí no se pasa frío (no quisiera generalizar, pero es lo que yo veo desde unos años hasta ahora).

Soluciones que no parecen llegar nunca.

¿Cuántos edificios públicos se han auditado energéticamente para ahorrar energía y dinero? No sé la respuesta, pero viendo que ni siquiera son capaces de dar ejemplo obteniendo un sencillo certificado energético, mi mente se vuelve bastante pesimista con la cifra. Tener que llegar a ESTO, deja ver en manos de quién nos encontramos.

¿Existen estrategias institucionales para el fomento de la eficiencia energética, más allá de cambiar luminarias de LED? Noticias tan sorprendentes como ESTA rechinan bastante; más si cabe cuando alguien escribe que cambiar una caldera de gasóleo por una de propano va a suponer un ahorro económico del 40%…

Alguien de las altas esferas debería empezar a darse cuenta de que un buen District Heating (Calefacción de distrito), le ahorraría mucho dinero a los Ayuntamientos; fondos que podrían ser destinados a otras necesidades más imperantes en el mundo rural.

Pero esto es España, últimamente un país con un cúmulo de malos propósitos en el que, día a día, la mayoría de ciudadanos se parte el cobre por sus familias y amigos, mientras “el ojo de Sauron” mira para otro lado en lo que, al futuro de la energía y su dependencia del exterior, se refiere. No hay más que darse cuenta de que ni el propio Ministro de Industria, sabe de lo que habla en TV, aunque nos acabe de modificar el recibo eléctrico. Y aún dicen que las renovables son caras...

Qué será lo próximo, ¿un impuesto al Sol? Ah no, mil disculpas!, que ya se lo pusieron el año pasado.

 

Fuente de la imagen de portada: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/18/actualidad/1384804082_062275.html


 

 

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La nueva factura de la luz

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Una vuelta de tuerca más a nuestra “amigable” factura eléctrica está aquí,  ¿pero hasta cuándo?

Si recordáis, hace apenas 3 meses, parece ser que alguien se percató, por fin, de que las subastas eléctricas estaban siendo de todo menos claras, sobre todo cuando se aproximaba el día en que su valor servía para marcar la Tarifa de Último Recurso (TUR).

Para quien no lo supiera ya, el precio de la luz en el mercado (no el que hemos estado pagando los consumidores domésticos), se subasta diariamente entre diversos agentes: compañías generadoras, bancos, fondos de inversión,… (la crême de la crême), lo que provoca que unos días los precios suban más o otros menos. Pero, una vez cada 3 meses, además, se producía la subasta CESUR: aquella que sirve como referencia para marcar la TUR a los ciudadanos (potencias < 10 kW); lógicamente, los particulares no iban a comprar la energía al mercado, sino que se acogían a este precio “regulado” por comodidad y seguridad.

Si nos vamos a este artículo que he encontrado en “fedeablogs”, podremos observar el siguiente gráfico:

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Tenemos el color AZUL (lo que pagamos el común de los mortales) y el color ROJO (lo que pagan los grandes consumidores). La luz es la misma, pero a simple vista, parece que las personas estábamos pagando más dinero por lo mismo, aproximadamente un 11%, según se menciona en el propio artículo. Me gustaría saber la respuesta a esta hipótesis, pero mis humildes conocimientos en el tema no me lo permiten.

El resultado de la subasta CESUR, estaba sirviendo para marcarnos el precio de la electricidad trimestre a trimestre; de ahí sus continuos altibajos (más alti que bajos) durante estos últimos meses. Se tomaba como referencia un día concreto, pero se podía ver cómo en otras fechas los precios bajaban considerablemente, pero su destino no eran los ciudadanos, sino los grandes consumidores. Y entonces, ¿qué va a pasar mañana?

El nuevo Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) – TOMA YA!

Muy sencillo, desaparece la subasta CESUR y todos empezamos a pagar la luz al precio de la subasta en el mercado, el de las líneas rojas del gráfico superior. Y para que todos sepamos cómo se va a calcular la nueva tarifa, han publicado un Real Decreto (como no podía ser de otro modo).

Intentando explicarlo para que todo el mundo lo entienda: si cada hora hay una subasta eléctrica, en función de las necesidades de electricidad en todo el territorio español, en cada una de esas horas el precio del kilovatio eléctrico será diferente al anterior.

El nuevo PVPC va a contar con 3 conceptos:

  • El precio de compra de la electricidad en el mercado: con ello pagamos a las centrales.
  • Los peajes de acceso: donde pagamos que la luz llegue a nuestros hogares por medio de Red Eléctrica de España.
  • Los costes de comercialización: la parte correspondiente a quien nos factura la electricidad.

El primero de ellos es el que va a subir y bajar cada hora; los peajes y la comercialización entiendo que serán constantes, durante periodos de tiempo regulados. A ello, deberemos añadir el término de potencia contratada, los correspondientes impuestos y el alquiler del contador, en su caso.

¿Por qué este cambio?

A raíz de lo comentado al comienzo del artículo, se pretende evitar suspicacias a la hora de fijar los precios regulados y permitir que la competencia sea lo más real posible. No es de recibo que haya centrales hidroeléctricas paradas en épocas de copiosas precipitaciones, porque “tocaba” fijar el precio en la CESUR; y con la nueva regulación, parece que se va a evitar todo eso. Lo que sucede es que, cuando el 80% del mercado lo dominan las grandes compañías, esto puede ser harto complicado.

Opciones de los consumidores.

Para generar la “entendible” factura de la luz a partir de ahora, vamos a tener las siguientes opciones a las que acogernos:

  1. Tarifa PVPC (nueva TUR): dependerá del tipo de contador que tengamos:
      • Contador digital integrado en el sistema de telegestión: pagamos nuestro consumo real hora a hora, en función del PVPC de las subastas sucesivas.
      • Contador analógico o contador digital sin integrar: pagamos nuestro consumo acumulado de lectura a lectura, a un precio medio de las distintas subastas de PVPC que hayan tenido lugar en el periodo de facturación.
  1. Oferta alternativa de las empresas comercializadoras: para quién prefiera asegurarse un precio constante de la electricidad que consume, se le ofrecerá un valor para todo el año: no va a pagar un día la luz a un precio y al mes siguiente a otro, en función de si hay más o menos contribución de energías renovables al mix energético.
  2. Opción de ir a comprar la electricidad al mercado libre.

No debemos olvidar que todo este entresijo de regulación y precios, sólo afecta a una parte de nuestra factura. Habrá a quién le suponga mayor porcentaje que a otros, por lo que puede haber clientes a quienes no les afecte en absoluto el poner la lavadora a una hora u otra, porque lo que viene pagando de término fijo e impuestos, es más representativo que lo que consume diariamente con los aparatos eléctricos.

La obtención del precio de la subasta eléctrica.

La metodología de casación del precio es sencilla, aunque en mi opinión, no todo lo justa que debería. Los productores de electricidad, ofertan sus paquetes de energía al precio que estiman oportuno; debemos saber algo concreto: las renovables (eólica, hidraúlica, fotovoltaica) y la nuclear, ofertan a CERO o muy por debajo del precio final. Esto es debido a que las primeras se obtienen de fuentes de energía gratuitas (sol, viento y agua), y en la nuclear es demasiado caro parar la central, por lo que no pueden permitirse el lujo de quedarse fuera de la tostada. Gracias a ellas, el precio de la subasta es más bajo que si sólo quemásemos combustibles fósiles como los derivados del Petróleo, Gas o Carbón.

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Si observamos este gráfico, vemos lo siguiente:

  • Línea roja: marca la energía ofertada ofertada, desde coste CERO hasta ir subiendo en función de lo que necesite el vendedor para su propia viabilidad.
  • Línea gris: marca las ofertas de compra. El primer tramo son cliente que van a comprar sí o sí; pero llegados a un punto, la línea comienza su bajada gracias a quien no está dispuesto a pagar la luz a cualquier precio.

El punto donde se encuentran las dos gráficas, significa el equilibrio entre la demanda y la oferta: en toda la franja de línea roja que ha entrado en la casación, se recibirán 27 €/MWh en el caso concreto de la imagen expuesta.

El resultado final no lo sabemos.

¿Bajará la luz? Ójala, pero hasta que no pasen unos meses, no veremos el desenlace de todo este berenjenal montado en algo tan básico para la vida como la luz eléctrica.

Lo que está claro es que todas estas idas y venidas en el sector energético, de poco le sirven a los españolitos de a pié, a los que la crisis les ha afectado en mayor medida, y a quienes parece que pagan más impuestos que nadie porque sus nóminas ya vienen con el corte de tijera realizado.

 

Fuente de la imagen de portada: http://blog.tradesmen.ie/2011/09/electricity-price-comparison-ireland-october-2011/


 

 

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La importancia de la inercia térmica en los hogares

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Fuente de la imagen: http://www.contemporist.com/2012/10/09/two-homes-in-luque-by-bauen/

Cada vez que paso fuera de casa el fin de semana, los lunes por la mañana, mientras estoy trabajando en mi mesa, noto una menor sensación de confort en la vivienda, como si estuviese «destemplado». Y más allá de lo caluroso o no que sea cada uno, siempre me ocurre cuando se cumple la misma premisa: haber tenido quitada la calefacción durante un par de días. ¿Cosa de magia?

Quiero creer que esta sensación se debe a lo que conocemos como inercia térmica de los materiales: la velocidad con la que ganan o pierden temperatura (energía en forma de calor) cuando las condiciones climáticas a su alrededor cambian. Os pongo un sencillo ejemplo: si pongo una sartén en el fuego, enseguida comenzará a calentarse y, por ende, lo que yo eche en ella también. En el momento que aparto del fogón lo que estoy cocinando, la comida y su recipiente, comenzarán a perder el calor ganado anteriormente en la placa.

Y a nuestras viviendas les pasa lo mismo: cuando hacemos vida normal y «prendemos» la calefacción varias horas y en días sucesivos, nuestros tabiques, fachadas, suelos, techos, muebles y objetos se mantienen a una temperatura más o menos constante durante las 24 h del día (en mi caso entre 18 y 21ºC). Pero llega el fin de semana y, de vez en cuando, uno va a visitar a la familia. Como tengo la suerte de contar con un termostato programable (aunque viva de alquiler, sí), lo dejo preparado para que cuando llegue el domingo mi casa ya esté a una temperatura confortable, ¿aparentemente?

Debido a la inercia térmica, los muros de mi vivienda habrán perdido unos pocos grados durante esos dos días que he escatimado en calefacción. El resultado: el lunes por la mañana, el termómetro de mi vivienda irá bajando más rápidamente de lo normal, aunque haya tenido puesta la calefacción toda la tarde del día anterior. Hasta que mi casa al completo, y todo lo que «reside» en ella, no recupere su temperatura habitual, yo estaré sentado frente al ordenador en la mesa del despacho, notando frío en las manos o tensión superficial en la piel, ante la menor temperatura en ese momento respecto de a lo que estoy aclimatado. Aunque por la noche haya estado cómodamente en el sofá, viendo el reportaje del 23F (por ejemplo), en cuanto uno se marcha a la cama y baja el termostato a 15º, el calor por convección (producido por los radiadores de mi caso en concreto) que recorre las estancias desaparece, ya que a las paredes no les ha dado tiempo a coger suficiente temperatura. De contar en casa con suelo radiante, no debemos apagar dos días la calefacción por la gran inercia térmica de este sistema.

Suena el despertador y, como tengo programada la calefacción media hora antes de que esto suceda, noto calorcito para la ducha matutina y el desayuno. Pero cuando la doña de la casa se marcha a ganarse el pan, mi termostato da la orden a la caldera de parar hasta que sea hora de comer. Yo confío mi confort a la inercia térmica de la vivienda y a mi propio calor latente en la habitación donde permanezco la mayor parte del tiempo. Y entonces volvemos al inicio de esta reflexión y, los lunes grises, posteriores al baño de amor familiar, toca hacerse el valiente y ponerse en la piel (lógicamente de forma tímida en comparación con la realidad) de los millones de españoles que están sufriendo de #pobrezaenergética en nuestro país. Quiero dejar claro, que no quiero comparar estas líneas con la realidad que acabo de citar, porque yo me siento afortunado de poder encender la calefacción en casa todo lo que creo necesitar para estar razonablemente confortable.

Esta situación no se repite durante todo el año por suerte, ni necesariamente cuando hace frío. La energía que recibe mi casa, además de provenir de la calefacción, se consigue gracias a la radiación solar que acumula la fachada de mi edificio durante toda la mañana (orientación Este). Esto se traduce en una menor pérdida calórica desde dentro hacia fuera. Por ello, cuando amanece un lunes gris como el de esta mañana en Briviesca (Burgos), no estoy recibiendo toda la energía gratuita que me gustaría y la sensación de frío se empieza a notar mucho antes que cuando hace un sol espléndido. Al menos en verano, dormimos arropados…

Puedes leer también mi artículo sobre Arquitectura Bioclimática AQUÍ


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¿Hemos llegado al punto de inflexión en el mercado inmobiliario español?

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Eso mismo me estoy preguntando yo estos días; y es que el bombardeo que estamos sufriendo los ciudadanos por parte de los medios, con noticias como las que siguen, está siendo alentador:

Para más ‘inri’, hace un par de días, en el programa de éxito ‘SALVADOS‘, el señor Jordi Évole nos volvió a abrir los como es costumbre cada noche de domingo (y no sé vosotros, pero yo no me lo pierdo jamás), con su titular: España en venta. Y es que el final del programa no tuvo desperdicio, con las declaraciones de Ismael Clemente y su alusión al paralelo 40…

Pero volviendo a lo que me lleva a escribir estas líneas, ¿realmente hemos llegado o estamos llegando al fondo de la cuestión? ¿Creéis que el precio de la vivienda va a dejar de bajar, en términos generales?

Sin ser ningún experto en la materia, sí me parece interesante que los fondos de inversión estén apostando por hacerse con grandes paquetes de viviendas en nuestro país; esto significa que va a ser rentable económicamente para ellos a medio plazo. Y es que cuando uno tiene mucha ‘pasta’, está claro que juega con ventaja y los precios que consigue no son los mismos que los que nos tienen preparados a los ciudadanos de ‘a pie’. Además no conviene olvidar que, si viene Goldman y mete un montón de millones de euros, puede que le salga bien o que le salga mal, que para eso son negocios.

Entonces, imitemos todos a los expertos, saquemos el dinero de debajo de nuestras baldosas porque las gangas ya están en su punto!^^ No tan rápido diría yo, porque ya jugamos a ser especuladores hace una década y mirad ahora dónde estamos… El mercado siempre es algo aleatorio, que puede dar giros de 180º sin apenas preaviso, por lo que no conviene jugar con los ahorros de toda una vida y después tener que lamentarse. Cada uno puede hacer con su dinero lo que le apetezca, faltaría más, pero hombre, zapatero a tus zapatos!

Sí me parece un buen momento ahora para buscar las oportunidades en el mercado, pero debemos ser conscientes que no estamos adquiriendo un piso reformado en Gran Vía con 3 dormitorios, garaje y trastero; si no más bien un piso en un barrio más alejado, posiblemente una planta baja, situado sobre un local vacío,… Y es que las viviendas buenas, bien situadas, bien equipadas, apenas han perdido valor en el mercado a pesar de la crisis (obviando las locuras transitorias que se han cometido hace pocos años por la gente poco informada).

Luego para concluir: si tenemos suficiente liquidez (distinta de la que nos sirve para llenar el carro de la compra), ganas (de meterse en berenjenales) y, estudiamos las posibilidades del mercado de alquiler en nuestra provincia, puede ser buen momento para gastar poco dinero en un piso a reformar por completo para, posteriormente, alquilarlo a una persona con demostrada solvencia. Y es que últimamente, cuando he buscado piso de alquiler como inquilino, siempre he incidido a los propietarios en una cosa: por ser un buen cliente, debes ajustarme el precio; pero si no te bajas del burro, atente a las consecuencias.

Y ya de paso, si aprovechamos las pocas subvenciones que haya, rehabilitamos energéticamente el piso, y contamos desde el principio con una buena calificación energética, el éxito estará más de nuestro lado. La gente seria y cumplidora, sabe lo que busca y no quiere medias tintas; si ofrecemos lo que buscan estas personas, no nos va a faltar gente a la que alquilar nuestras propiedades. Porque, un piso alquilado y cobrado, supone unos ingresos mensualmente muy a tener en cuenta.


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Inspección Técnica de Edificios en Sagunto

Una buena recopilación sobre la ITE y el ICE por el compañero Rubén Clavijo

Rubén Clavijo González

El municipio de Sagunto junto con el de Xirivella son los únicos que tienen ordenanza ITE en la Provincia de Valencia.
¿Quiere decir esto que la Inspección Técnica de Edificios no es obligatoria en el resto de municipios?

La verdad es que la obligatoriedad de conservación del edifico viene regulada en distintas normas tanto estatales, como autonómicas o municipales.

ESTATALES

El Real Decreto 314/2006 (Código Técnico de la Edificación) establece las exigencias básicas que deben cumplirse en el mantenimiento y la conservación de los edificios y sus instalaciones.

Con la entrada en vigor del Real Decreto 8/2011, en sus artículos 21 y 22, se establece que la ITE es de carácter obligatorio en toda España.

AUTONÓMICAS

La Ley 16/2005 (Ley Urbanística Valenciana) regula mediante su artículo 207 la Inspección Técnica de Edificios con el objetivo de asegurar que todos los edificios de viviendas se encuentran en buen estado de…

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Qué nos interesa más, ¿alquilar o comprar una vivienda?

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Me voy a salir del tema habitual de mi blog para traeros un análisis que puede servirnos a más de uno: qué es más interesante, ¿alquilar o comprar una vivienda?

Es una pregunta que muchas personas en la sociedad actual se están haciendo cada día, ante condicionantes como la imposibilidad de asumir el pago de una hipoteca, o por el miedo a perder su empleo y tener que cambiarse de ciudad para poder llevar un plato de comida caliente a su mesa.

En primer lugar, voy a centrarme en los térmicos económicos de las dos opciones, y para ello, he realizado el siguiente cuadro comparativo de los gastos entre una y otra opción:

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Las condiciones particulares que he tenido en cuenta para estos cálculos son las siguientes:

  1. Piso de unos 70 m2 con garaje y trastero
  2. Disponemos de un capital en el banco de 50.000 €, lo que nos genera unos intereses al año
  3. El precio de compra de un piso similar casi nuevo es de 150.000 €, para el cuál solicitamos 100.000 € de hipoteca a 30 años.

Soy consciente, no todo el mundo tiene 50.000 euros en el banco, y hay pisos que cuestan mucho más de 150.000 €. Esto ya va a gusto del consumidor, sólo es cuestión de cambiar las cifras para adecuarlas a nuestro caso concreto y así poder obtener un resultado real para nuestro perfil.

Si empezamos a analizar la tabla, observamos que hay partidas que debemos asumir tanto si compramos como si alquilamos: los consumos mensuales de agua, luz, calefacción, etc…. No suelen estar incluidos en los contratos de alquiler, aunque siempre puede haber excepciones, como por ejemplo, cuando en el bloque hay calefacción central y debemos pagar la comunidad seamos inquilinos o propietarios. Con el IBI pasa algo similar; como es un impuesto derivado de la propiedad de un inmueble, entiendo que deben pagarlo los propietarios, pero todo en esta vida es negociable y podría darse el caso de tenerlo que abonar los inquilinos.

Podéis fijaros en las cifras del final de la tabla, en negrita. He hecho dos sumas diferentes: la primera del total, puesto que equivale al gasto total en euros que tendremos para cada una de las posibilidades. En la segunda he suprimido del total las cuotas bancarias que se dedican directamente a amortizar el crédito hipotecario, esto es, la parte que va destinada a pagar la vivienda para que termine siendo nuestra, opción no asimilable con un alquiler. Digamos que esto no es un gasto en sí, si no una inversión de futuro para que la vivienda sea nuestra.

¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto?

Viendo únicamente lo que pagamos mes a mes, está claro que es más accesible el mercado de alquiler. Además de estar evitando pagar intereses al banco, el día que se rompa una lavadora, el casero deberá sustituirla con cargo a su cuenta. Hay infinidad de gastos que no estaremos obligados a soportar, mientras que si somos propietarios, no nos quedará otra.

Pero el principal inconveniente del alquiler es que, el dinero que se destina a pagar el mismo, no tiene retorno como inversión. Por ello, puede parecer que se está tirando el dinero. Pero por el contrario, cuando la gente paga una hipoteca, no tiene la sensación de que una 3ª parte de la cuota (cómputo global) se marcha en intereses bancarios que tampoco volveremos a ver el pelo… Son sólo diferentes maneras de ver las cosas, pero las cifras son matemáticas y éstas, nunca se equivocan.

Además de los beneficios económicos, alquilar o comprar conlleva una serie de ventajas e inconvenientes de tipo cultural, de confort, de seguridad, de responsabilidad… Creo que lo dejaré para otro artículo específico; no quiero extenderme demasiado ahora.

Al final es cuestión de hacer números con las condiciones individuales de cada uno para que, una vez puestas en la tabla todas las cifras reales, poder decidir si nos interesa más embarcarnos en la ardua tarea de buscar piso en propiedad o, alquilar donde nos apetezca y, el día que cambie nuestra situación, si te he visto no me acuerdo!

Quedo a la espera de cualquier comentario que queráis, ya sea crítico o aclaratorio, para poder dar más valor a esta pequeña contribución que he querido hacer, buscando una aplicación a la economía doméstica en la que todos nos vemos envueltos diariamente. Os animo a compartir vuestra experiencia e inquietudes conmigo.

Muchas gracias por llegar hasta aquí y hasta el próximo!

He utilizado el simulador hipotecas de la web de ING Direct para calcular la cuota y los intereses.

El tipo de interés del 2,25% es el habitual para depósitos bancarios a más de 12 meses en la mayoría de los bancos actualmente.


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Calificación Energética “E”, ¿es tan grave?

Acabamos de cumplir 4 meses desde que entró en vigor el RD 235/2013 de Certificación Energética de los Edificios Existentes, que ha traído a los propietarios de viviendas y locales en nuestro país, la obligatoriedad de exhibir este documento a los compradores o inquilinos de las viviendas, y así poder comparar las características energéticas de las mismas.

Y como es lógico, 4 meses ya empiezan a ser suficientes para que aparezcan estadísticas y un sinfín de datos a cerca de este gran desconocido para la mayoría de la población: el certificado energético.

1 calificacion edificio

Algo que me llama especialmente la atención es que, en cada una de las 17 mini-Españas en que está dividido nuestro país, el registro del certificado se está regulando de manera distinta: en unas se cobra y en otras no, algunas han sido raudas para regular este proceso pero, en otras, aún no lo tienen del todo claro (noticia de El Mundo).

Me gustó mucho un artículo publicado en el diario El País a mediados de Septiembre, titulado: “El caos del certificado energético”, en el que se plasma la realidad incongruente de este proceso, en mi opinión, debido a la falta de información a las personas desde todas y cada una de las instituciones implicadas en el proceso. No me parece normal que, según las cifras citadas en el referido enlace, el cumplimiento de esta medida no llegue al 5% de las viviendas implicadas. Porque no hay que olvidarse de que mes a mes, esta cifra crece debido a las operaciones de alquiler que se realizan diariamente, ya que las ventas no están siendo, precisamente, el motor de la nación. Aunque prefiero creer que la «evasión» existente hacia rascarse en bolsillo en este tema, es más fruto de la situación económica y moral, que del pasotismo y la trilería.

De ese 5% aproximado, resulta que más de la mitad, han obtenido una calificación energética “E”, y casi un tercio la letra “D”. Todo ello ha propiciado la aparición de titulares como, por ejemplo: “Las viviendas españolas suspendidas en eficiencia energética”, en el portal FotoCasa.

Y ante estos datos, yo me pregunto, ¿qué esperábamos?

Si nos vamos a los entresijos de los programas habilitados por el IDAE, para calcular la calificación energética de una vivienda, podemos ver que lo normal, cumpliendo la normativa existente en materia energética antes de la entrada en vigor del CTE (código técnico de la edificación), es que tengamos una nota baja, llamémosle un aprobado raspado. Cuando se creó la “vara de medir” de la eficiencia en los edificios, quiero imaginarme que no se ha querido cometer el mismo error que con los electrodomésticos y así evitar la creación de nuevas categorías a base de añadirle +++, o tantas cruces como sean necesarias. Aunque no me imagino yo hasta 2050 muchas viviendas con categoría A+++

Entonces, una calificación energética “E”, ¿qué me implica como propietario?

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Ayudas a la rehabilitación energética del sector residencial

Acaba de publicarse el día 1 de Octubre en el BOE, la convocatoria del programa de ayudas, para la Rehabilitación Energética de los edificios existentes del sector residencial (vivienda y hotelero), y me ha parecido bien echarle un vistazo y exponeros de forma resumida lo que a mí más me ha llamado la atención.

Esta convocatoria de ayuda es distinta de la que se publicó en el RD 233/2013, de fomento de la regeneración, rehabilitación y renovación urbanas; y por lo tanto, son incompatibles entre sí.

Las tipologías de las actuaciones objeto de las ayudas son las siguientes:

  1. Mejora de la eficiencia energética de la envolvente térmica
  2. Mejora de la eficiencia energética de las instalaciones térmicas y de iluminación.
  3. Sustitución de energía convencional por biomasa en las instalaciones térmicas.
  4. Sustitución de energía convencional por energía geotérmica en las instalaciones térmicas.

El presupuesto total asciende a 125 millones de euros, repartido a partes iguales entre las cuatro tipologías que se citan arriba. En caso de agotarse el de uno de los puntos, la dirección general de IDAE estudiará traspasar fondos a los puntos que lo necesiten.

Las actuaciones objeto de la ayuda, denominadas «elegibles», deben mejorar al menos en una letra la calificación energética global del edificio, con respecto a la calificación inicial. Deben ser realizadas a la totalidad del edificio, no a viviendas individualmente. Se incluyen los honorarios técnicos por proyectos, certificados energéticos, dirección de obras y las unidades de obra de equipos y obra civil auxiliares para su instalación.

Para el caso de sustitución de generadores térmicos, deben ser de al menos 100 kW de potencia, sumados entre frío y calor.

Las ayudas pueden ser en forma dineraria sin contraprestación, o en forma de crédito reembolsable con las siguientes condiciones: TAE 0,00%, amortización a máximo 12 años, y garantía, aval o seguro de caución por el 20% del importe de la ayuda.

Una de las obligaciones de los beneficiarios: “Instalar y mantener un cartel perfectamente visible y legible en el que conste claramente el título del proyecto y la leyenda siguiente: Proyecto realizado con ayudas de IDAE, acogido al Programa para la rehabilitación energética de edificios existentes del sector residencial (uso vivienda y hotelero)», e incluyendo el logo de IDAE. El diseño gráfico del cartel y soportes de difusión que se realicen cumplirá con los requisitos que establezca el IDAE y que estarán disponibles en la dirección de internet del IDAE (www.idae.es)”. La publicidad que no falte, claro.

También hay que acreditar que se está al corriente del pago de las obligaciones tributarias y con la seguridad social.

Plazo de presentación de solicitudes: desde ya, hasta el 30 de Octubre de 2015. Pero no debemos esperar porque seguro que se agota mucho antes.

Hacia la mitad del documento, encontramos el anexo I, sobre las actuaciones elegibles y la cuantía de las ayudas.

En el caso de las mejoras en la envolvente, la entrega dineraria podrá ser de hasta el 30% del coste “elegible” de la actuación (las partes subvencionables), con un máximo de 3.000 € por vivienda. Para el préstamo reembolsable, las cuantías pueden ser de el doble: 60% y 6.000 €.

En el caso de las mejoras de la eficiencia de las instalaciones térmicas y eléctricas: tenemos varios casos.

  • 3. C1: reforma de salas de calderas con sustitución de equipos por otros de alta eficiencia.
  • S1, S2 y S3: sustitución de energía convencional por solar térmica para: calefacción, climatización y ACS, y para climatizar piscinas, respectivamente.
  • M1: Sistemas de contabilización de consumos, en instalaciones térmicas centralizadas, que cuenten con un sistema de distribución por columnas.
  • C2: todas aquellas actuaciones que permitan mejorar la eficiencia energética de las instalaciones térmicas, por ejemplo: aerotermia, enfriamiento gratuito o recuperadores de calor, sistemas de control y regulación de equipos…
  • ILU: aquellas que permitan mejorar la eficiencia energética de las instalaciones de iluminación: luminarias, sistemas de control y monitorización, etc…

Se concederán ayudas en forma de préstamo reembolsable de hasta el 90% de las actuaciones elegibles, con un máximo de 6.000 €/vivienda.

Subvención tipo 2

Para las actuaciones que conllevan la sustitución del sistema tradicional por uno de biomasa, consideramos elegibles las que incluyan intercambio humos/agua, dentro de las instalaciones de calefacción, ACS, climatización y piscinas. Además, contarán con el sistema de teleseguimiento PRETEL, conectado a IDAE, para poder verificar su correcto uso.

Las cuantías podrán ser de hasta el 50% en forma de crédito reembolsable, llegando al 90%, si se demuestra el impacto socioecómico de la medida (aconsejo ver el documento).

Para la instalación de sistemas geotérmicos, también se pide la conexión al sistema PRETEL citado anteriormente. Además, se deben cumplir los requisitos que expone el documento reconocido por el RITE: “Guía técnica de diseño de sistemas de intercambio geotérmico de circuito cerrado» publicada por el IDAE”

En este caso, el préstamo reembolsable puede llegar al 90% de la actuación, calculando la cuantía según las fórmulas presentes en el documento.

Esto es todo lo resumible que me ha parecido interesante para los compañeros y agentes del sector en el que me incluyo. Al final del todo, en los sucesivos anexos, vienen los modelos de solicitudes, declaraciones responsables, etc… necesarios para realizar el proceso convenientemente.

A los que hayáis llegado hasta aquí, gracias por la lectura.

*Imagen de portada obtenida en http://www.itemur.com


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Certificado Energético en Burgos

Este post va dirigido a todas aquellas personas que son propietarias de alguna vivienda para alquilar o vender, y aún no saben muy bien de qué se trata ese «papelito» llamado Certificado Energético. Incluso puedo dirigir el artículo, a quién está en el caso contrario: está buscando un piso para vivir, y entre todos los datos, fotos y visitas en que se va a basar para su elección final, aparece algo nuevo que le indica si una vivienda es más o menos eficiente que sus rivales.

En mi caso particular, estoy ofreciendo este servicio en la zonas de la Bureba, las Merindades, riberas del Ebro y Oca, así como en la capital Burgalesa y en Miranda. Por cercanía, también puedo ser competitivo en las ciudades de Vitoria-Gasteiz y Logroño, así como la zona oeste de La Rioja. En esta misma web, tienen las pestañas de Contacto y Servicios, en caso de querer contactar conmigo para información, dudas o presupuestos.

También estoy a su disposición en las Redes Sociales, y les invito a interactuar por este medio cada vez más, puesto que sus posibilidades son, cada día, más interesantes para el público.

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A continuación os explico de la mejor manera posible en qué consiste un certificado energético y cómo podemos interpretarlo.

¿Quién está obligado a obtener el Certificado Energético?

Si vamos al grano, dentro del ámbito residencia o comercial, toda vivienda o local, que esté en venta (y se esté publicitando) o alquiler (para periodos de más de 4 meses) desde el pasado 1 de Junio de 2013, tiene la obligación de presentar su certificado a los posibles interesados en el mismo. Además, se deberá registrar en la Junta de Castilla y León este documento, a través del portal telemático CEREN, al que tenemos acceso los técnicos habilitados para ello.

Este mes de Septiempre se está empezando a comprobar la existencia o no del mismo en las operaciones inmobiliarias que se han producido este verano, y su incumplimiento puede llevar aparejado las siguientes sanciones:

  1. LEVE – 300 a 600 €: Publicitar los inmuebles sin su etiqueta energética, tanto en inmobiliarias físicas como en portales de internet.
  2. GRAVE – 601 a 1.000 €: Reincidencia de una falta leve; no registrar el certificado en la JCyL; exhibir una etiqueta energética inexistente o vender/alquilar una vivienda sin disponer del certificado energético real.
  3. MUY GRAVES – 1.001 a 6.000 €: Obtener un certificado falseando los datos (mostrar una A en lugar de una E), o publicitar una vivienda con una etiqueta energética que no se ajuste a un certificado en vigor. Ésto último se refiere a poner una «letra» en nuestros anuncios distinta a la de nuestro certificado o tenerlo caducado (dura 10 años).

¿En qué consiste el Certificado Energético de los Edificios?

Gran desconocido para la mayoría de la población española, un certificado energético o el cálculo de la calificación energética de una vivienda, local, edificio; consiste en la medición de varias cosas:

  • En primer lugar, introduciendo los datos arquitectónicos (distribución en planta y composición de muros) y la orientación geográfica de nuestra vivienda, vamos a averiguar cuánto calor pierde nuestra casa en invierno y cuanto gana en verano (esto último en Burgos no nos importa demasiado…). Esto lo expresamos con la llamada «Demanda energética en calefacción y refrigeración», y nos va a dar un valor medido en unidad de energía partido por superficie y año (kWh/m2.año).
  • También, debemos estimar cuánto combustible vamos a gastar para calentar nuestra vivienda en invierno, enfriarla en verano y, calentar el agua (ACS) de la ducha, para fregar los cacharros, etc. Calculamos estos tres valores por separado y, estos datos en litros, m3, kW…., los pasaremos a unidades de energía primaria* y así poder comparar cuán eficiente son nuestras instalaciones térmicas. Para que todas las casas se comparen en igualdad de condiciones, le diremos a nuestro programa informático que suponga que tenemos 22º en casa durante las 24 h del día, los 365 días del año. Con esto evitamos que alguien nos diga que un piso consume muy poquito gas en calefacción, pero por otro lado nos esté ocultando que apenas enciende porque va por casa con polar, bufanda y guantes.
  • Por último, y una vez sabemos lo bien o mal aislada que está nuestra casa y, lo eficiente o no que es nuestra calefacción, vamos a obtener el dato que nos da la «letra», nota o calificación energética: Las emisiones contaminantes globales de CO2 de nuestra vivienda, expresadas por unidad de tiempo y superficie (en kg de CO2/m2.año).

Los resultados del informe, vienen parcialmente separados para los tres valores que ya he comentado dos párrafos más arriba: calefacción, refrigeración y ACS.

¿Cómo se interpretan los datos obtenidos en el certificado energético?

Es sencillo, tenemos una letra que va desde la A de Ahorro hasta la G de Gasto. En este cuadro adjunto podemos ver unos porcentajes:

LetrasAG

  • Si nuestro piso posee una E (lo más común hasta la fecha), significa que sus emisiones contaminantes están entre un 30% y 60% por encima del edificio de referencia: aquel que cumple los estándares energéticos mínimos de la normativa vigente en este momento, el Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios y el Documento Básico de Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación.
  • Si por contra poseemos una B (obligatorio en toda obra nueva cuyo proyecto sea visado a partir de Marzo del 2014), nuestra vivienda consumirá entre un 35% y un 60% menos que el edificio de referencia que acabamos de comentar.

Por último, el informe del certificado también muestra lo que es la parte más importante del mismo, en mi humilde opinión: las mejoras.

Una vez estudiado el piso o vivienda, el técnico va a mostrar al propietario una serie de medidas de mejora en eficiencia energética para su vivienda, valoradas económicamente de manera aproximada, donde también se indican los años de amortización de las inversiones y la nueva calificación que se obtendría si se aplican las medidas. Puede haber varios paquetes de medidas, para mejorar 1, 2, 3 o tantas letras como sea posible.

Espero que estas más de 1000 palabras os hayan servido para algo más que perder unos minutos, os doy las gracias por llegar hasta aquí y, nuevamente, me reitero en solicitaros vuestras dudas y comentarios a través del siguiente formulario:

*Como en cada vivienda podemos utilizar varios combustibles: gas natural, GLP (propano o Repsol gas canalizado), gasóleo C, acumuladores eléctricos, biomasa o pellets…, para compararlos entre ellos, expresaremos su gasto en forma de «Energía primaria». La energía primaria es la que obtenemos directamente de la naturaleza (sol, viento, agua) o de sus yacimientos (gas, petróleo, carbón); y la vamos transformando hasta que llega a nuestras casas en forma de combustible energético. Desde el yacimiento hasta la llave de paso, la energía sufre unas pérdidas que son diferentes en función del tipo de combustible utilizado. Cada uno de ellos tiene un factor de conversión a unidades de energía, en función de su capacidad calórica cuando lo estamos quemando. Por eso debemos pasar nuestros litros de gasóleo a kwh de energía primaria.


 

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Novedades importantes en el nuevo DB-HE de Ahorro de Energía #CTE

Actualización del Documento Básico sobre Ahorro de Energía, en el Código Técnico de la Edificación – Septiembre de 2013

Como muchos ya sabréis, el pasado 12 de Septiembre se publicó en el BOE el nuevo DB-HE de la parte II del CTE. Paso a exponer algunos cambios que he visto y me han resultado de interés general entre los profesionales y compañeros del sector.

Lo primero que se cita es su entrada en vigor obligatoria para las obras de rehabilitación y obra nueva que soliciten licencia de obras dentro de 6 meses en adelante. De aquí a esa fecha, el cumplimiento o no de la presente, lo entiendo como opcional.

HE 0 – Limitación del consumo energético

Aparece este nuevo punto en el Documento: anteriormente las limitaciones se centraban en la demanda a través de su envolvente, pero ahora se introduce un nuevo parámetro: la limitación de consumo energético de fuentes no renovables, en función de la siguiente expresión:

“El valor límite del consumo energético de energía primaria no renovable (para Clima y ACS) será igual al valor base del consumo energético de energía primaria no renovable (va en función de la zona climática, Tabla 2.1), más un factor corrector por superficie partido de la superficie útil”

Cep,lim = Cep,base + Fep,sup / S

Tabla 2-1

 

Esto para los edificios nuevos o ampliaciones, de uso residencial privado.

Para edificios de usos diferentes, la limitación se basa en que su calificación energética debe ser superior o igual a la clase B.

Los factores de conversión de Energía primaria a final, serán los publicados oficialmente; aunque, el documento no cita dónde se hará.

Si en proyecto, no se definen los equipos de clima, se tomarán como referencia los siguientes valores de rendimiento de los equipos:

–          Gas natural: producción de calor 0.9 (rendimiento)

–          Electricidad: producción de frío 2.0 (COP)

Es decir, para el cálculo de la energía primaria, deberemos conocer el consumo de energía final de cada una de las fuentes energéticas de que dispongamos en nuestros edificios. Una vez tenemos estos valores, los pasaremos individualmente a energía primaria, tomando como factores de conversión, por ejemplo:

Valores publicados por IDAE

Por ejemplo:

  1. –          Gasóleo:                                            1,12 Epri/Efin
  2. –          Gas Natural:                                     1,07 Epri/Efin
  3. –          GLP:                                                     1,05 Epri/Efin
  4. –          Electricidad general:                      2,25 Epri/Efin
  5. –          Electricidad sector doméstico:   2,35 Epri/Efin

 

HE 1 – Limitación de la demanda energética

El primer cambio, nos lo encontramos en el ámbito de aplicación: antes, afectaba a nueva construcción o reforma-rehabilitación en edificios de más de 1000 m2 donde se renovase al menos el 25% de los cerramientos.

Ahora desaparecen limitaciones por superficie, y su cumplimiento está obligado en obras de ampliación, reforma (distinta a las de mantenimiento puro y duro) o cambio de uso.

a)      En edificios nuevos o ampliaciones:

Para el cálculo de los límites de la demanda energética, también se introducen cambios. Antes aplicábamos una tabla de valores de transmitancia térmica U, en función del tipo de cerramiento. Pues bien, con la modificación del documento, aparece lo siguiente:

–          Edificios de uso residencial privado: La demanda energética, no debe superar el valor límite Dcal,lim (demanda energética de calefacción), obtenido de sumar el valor base de la demanda (Tabla 2.1) y el factor corrector de la superficie / Superficie útil:

Dcal,lim = Dcal,base + Fcal,sup / S

Tabla deman energ calefacción

La demanda energética de climatización, no debe superar los siguientes valores:

  • 15 kWh/m2.año en zonas climáticas de verano 1, 2 y 3
  • 20 kWh/m2.año en zona climática de verano 4

–          Edificios de otros usos: debemos ahorrar un mínimo de demanda energética conjunta, entre calefacción y refrigeración, con respecto al edificio de referencia. Según:

Porcentaje ahorro demanda

Además, también hay que cumplir unos límites de transmitancia térmica para evitar la descompensación entre valores de unos cerramientos y otros:

Valores transmitancia térmica

 

b)      Intervenciones en edificios existentes:

Aquí las modificaciones no son tan profundas. Básicamente, se pide que las envolventes conserven las prestaciones aislantes del presente documento si en el cambio, aumentamos los valores de transmitancia. Cuando superemos el 25% de reformas en la envolvente, debemos estar por debajo de los valores del edificio de referencia. Y si no llegamos a este %, debemos hacer caso de la tabla 2.3 de transmitancias térmicas.

Verificación y justificación del cumplimiento de la exigencia.

Debemos verificar el cumplimiento de las demandas energéticas citadas hasta el momento, utilizando los datos y solicitaciones que vamos a definir a continuación:

–          Solicitaciones exteriores: acciones del clima sobre el edificio, con efecto sobre su demanda energética. Vienen dadas según un clima de referencia concreto para cada una de las zonas climáticas de nuestro país. Para todo esto, recomiendo consultar el documento completo, ya que no quisiera dejarme algo en el camino.

–          Solicitaciones interiores: cargas térmicas interiores (ocupantes, equipos e iluminación).

–          Condiciones operacionales:  recogidas en los perfiles de uso del apéndice C:

  • Temperaturas de consigna para calefacción y refrigeración
  • Carga interna por ocupación, iluminación y equipos

 

HE 4 – Contribución solar mínima de agua caliente sanitaria (ACS)

Las diferencias que he encontrado entre la versión anterior y la nueva, son las siguientes:

Se han modificado las tablas de contribución solar, y desaparece la tabla específica para sistemas por efecto Joule. Aquí hemos dado un paso atrás, y las contribuciones son muy similares, pero se reducen en algunos casos.

Los valores de pérdidas por sombras y orientación permanecen iguales.

Las tablas de cálculo de demandas, también han sufrido modificaciones y en algunos casos se reduce el consumo estimado, pero en otros se aumenta. La tabla de cálculo del número de personas por vivienda, en función del nº de dormitorios, también ha variado a la baja.

Aparece además, un factor nuevo llamado de centralización, para edificios plurifamiliares; algo así como un coeficiente reductor por simultaneidad:

Factor de centralización

 

Y, por último, en cuanto a los plantes de mantenimiento, las tablas también permanecen sin cambios a simple vista.

Espero que os sea útil, y agradezco si compartís en redes sociales este post.

Saludos.


 

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