4ª entrega de “Constructor a la fuga” o, ¿vale cualquiera para cualquier oficio?

Keep calm soy Aparejador

4ª semana del programa Constructor a la fuga en televisión, y 4º artículo que os traigo en referencia a lo que se vió y no se vió en el mismo #constructorZamora.

Hoy me gustaría hablar de cómo pienso personalmente que ve la sociedad a los técnicos en general, ya sean Arquitectos o Aparejadores, a la hora de tenerse que enfrentar con la búsqueda de uno o varios de ellos.

Una cosa que nos podemos encontrar es que un cliente piense que no valemos para nada más que para firmar un papel (porque así lo dicen las atribuciones), cuando nos dice tan tranquilo: “me han dicho en el Ayuntamiento que busque un Arquitecto para hacerme un merendero en la parcela. ¿Pero ese señor qué hace? Si yo ya he llamado al albañil para que me levante 4 paredes y un techo”. Pues mire, le va a permitir a usted que cuando vaya a engancharse al agua y la luz, no tenga problema alguno porque su propiedad cumple la legalidad. Si nieva, no se le va a caer el tejado, porque se ha tenido en cuenta este factor meteorológico. Si llueve, no le entrará agua por los muros, porque habrá diseñado un sistema de drenaje perimetral que lo evite. Si… si… si…

Captura de #constructorGranada

Captura de #constructorZamora

En resumen, todas esas cosas, se supone que un buen albañil también te las resuelve tras su dilatada experiencia, haciendo y viendo todo tipo de obras. Y aún así, no es su función conocer qué ventanas son mejores o peores; qué altura hay que darle a la cornisa o qué hay que hacer para llevar un control de calidad y trazabilidad de alto tan importante como el hormigón que nos sirven en obra. Desgraciadamente, no todos son igual de buenos, ni igual de legales, ni igual de baratos, ni igual de sirvengüenzas; para muestra los impresentables que muestran en Constructor a la Fuga (ojo es TV y hay que tomar con hilos la información porque lo primordial es el espectáculo). No estaría mal hablar de vez en cuando de la gente que lo hace bien en la vida; pero es lo que tiene, que lo que vende son las calamidades y el morbo.

El programa de ayer fue similar a los tres anteriores, pero yo especialmente me fijé en algo que no me gustó un pelo: Un presentador/conductor haciendo títeres sobre un muro mientras arrancaba tejas y las arrojaba al patio, cuando se supone que es el que tiene que dar ejemplo. Os imagináis a mi tocayo Chicote sacando bandejas del horno sin guantes, haciendo sus necesidades en una esquina del comedor, o peinándose la “melena” mientras hace una paella para 500 comensales; no, ¿verdad? Para llevar y organizar una obra (y menos un programa de TV) no hacen falta títulos; hace falta tener sentido común. Y alguien que se pone en riesgo tontamente, espero lo haga porque desconoce a qué se enfrenta si se mete un castañazo durante la grabación.

Antonio3

Captura de #constructorZamora

A estas alturas de la película, si ya no nos esperamos que un día salga un director de obra en el programa, como para enseñarnos la patita un Coordinador de Seguridad (en fase de ejecución)…

Para quien no lo sepa, esta figura es obligatoria en toda obra de construcción donde vaya a trabajar más de una empresa; haya o no proyecto de obra; sea obra menor u obra mayor. Imaginad el típico caso del retejado en una comunidad de propietarios: un albañil desmonta y monta la nueva cubierta, pero durante los trabajos, subcontrata el proyectado con “Aislamientos Proyectados, S.L.” y la impermeabilización con “Todocauchos, S.L.”. Nunca pasa nada, pero si pasara algo, la comunidad de propietarios tendría un grave problema por la responsabilidad derivada que le corresponde como Promotor.

Entiendo que la mayoría de las veces es por desconocimiento de todo esto. Creo que para cualquier habitante ibérico, le sería más fácil contactar de inicio con una persona que le haga lo siguiente:

  • Preparar la memoria o proyecto específico para solicitar la licencia de obras en el Ayuntamiento, y solicitarla directamente en nombre de su cliente.
  • Ayudar con la búsqueda de presupuestos al presidente de la comunidad o al administrador, comparando las distintas partidas con un criterio técnico que ni uno ni otro poseen por arte de magia.
  • Ayudar con la preparación del contrato final de prestación de servicios con la empresa que se adjudique.
  • Planificar, coordinar y gestionar los medios económicos y personales durante los trabajos; resolviendo los problemas que puedan surgir sobre la marcha.
  • Asumir la coordinación de seguridad y salud en fase de ejecución.
  • Medir la obra mes a mes para que lo que realmente se paga sea lo que se ejecuta, sin inflar partidas y sin olvidarnos de nada primordial.
  • Dar el visto bueno final a la reparación, una vez se tiene la certeza de que todo está correcto, y dejarlo por escrito como garantía.
  • Evitar que un cliente adelante dinero sin tener ni material, ni personas ni trabajo ejecutado en la obra, y el contratista avispado te haga un “Constructor a la fuga”.

Y todo ello por una relación coste/valor muy pequeña. Hacer las cosas y no tener problemas, creo que es algo que nos gustaría a la mayoría de los mortales.

Pero ya sabemos, en España, nuestro tío nos ha alicatado la cocina; nuestro primo nos ha pintado la fachada y nuestro vecino nos ha cambiado la caldera. Porque en el oficio de la construcción en general, dejamos que cualquiera meta mano con total confianza en el preciado tesoro que es nuestro hogar. Pero cambiamos la pila del reloj en la joyería, llevamos a nuestra mascota a una perruquería y cuando nos duele algo vamos al médico; lo tenemos por buena costumbre, y no se nos ocurre ir a casa de nuestra madrina para que nos cure el esguince que nos hemos hecho jugando al fútbol con nuestros hijos.

Captura de #constructorGranada

Captura de #constructorZamora

Os invito a reflexionar. Queda abierta la zona de comentarios aquí abajo para que expreséis vuestra opinión, a favor o en contra de lo que os acabo de contar.

Hablando se entiende la gente.

Hasta el próximo 😀


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3ª entrega de “Constructor a la fuga” o #KeepCalmSoyAparejador

Keep calm soy Aparejador

Pues sí queridos amigos; eso mismo debieron pensar Marta y Julián cuando, el director de su banco, les recomendó al contratista sobre el que versa el 3er capítulo de Constructor a la Fuga (podéis verlo aquí: enlace de Atresplayer: Constructor a la fuga episodio III – #constructorValencia)

Porque todo el mundo tiene un “cuñao” que sabe de todo, y en los bancos hace años, además de “regalar” baterías de cocina, te recomendaban tranquilamente con qué constructor podías hacer la obra de tu futura casa. Nunca pasaba nada.

Es la realidad de cualquier empresario o profesional que se tercie; el boca a boca funciona, para bien y para mal. Pero claro, no estamos hablando de comprar un robot de cocina (que ya cuesta unos duros), si no de nada menos que invertir 250.000 €, en el caso concreto del programa #constructorValencia. Me niego a pensar que la gente valora gastarse semejante cantidad de dinero (su trabajo de media vida), únicamente preguntándole al director de su banco, al camarero del bar de abajo o a su prima que es comercial de una multinacional.

Las opiniones personales son muy válidas en un alto porcentaje. La experiencia es un grado. Pero en España, país de la picaresca por excelencia, del comisionista de tres al cuarto, hay opiniones que no son gratuitas para quien las ofrece a su círculo de amigos o de clientes. Y por lo tanto, hay que saber utilizar muy bien la información que pedimos, más aún cuando vamos a comprar una casa y encima hemos de hipotecarnos.

Anoche se vieron en el programa varias cosas; cosas que le van a servir a la población para que no caigan en el mismo error cuando se compran una casa vieja y quieren rehabilitarla.

  1. Pagar un precio muy alto por la propiedad. Entiendo que las cifras del programa pueden ser inventadas, pero si alguien paga 180.000 eurazos por una casa que hay que tirar casi por completo, se la han colado muy gorda (hablamos de que no estamos en la milla de oro). Cualquier inversor pregunta antes de soltar un céntimo para un negocio, por muy fructífero que parezca de inicio.
  2. No elegir al profesional/empresa adecuado para hacerte la reforma. Manolo y Benito eran “genios” dando gotelé, pero me apuesto un riñón a que tendríamos problemas con ellos si les encargásemos hacer un artesonado de madera en un castillo medieval. Un simple “pistola”, un coordinador de gremios o el albañil de nuestro barrio, puede tener muy buenas referencias, pero yo no lo considero adecuado para rehabilitar integralmente una casa, estructuras incluidas. No digamos si aspiramos a poner unas instalaciones de climatización del siglo XXI.
    Captura del programa de La Sexta - #ConstructorValencia

    Captura del programa de La Sexta – #ConstructorValencia

    Ejemplo gráfico: Lo que se mostró ayer en el programa no era una patología en la madera por Termitas #nidelejos. Me inclino más por algo de Carcoma, que es la que podría hacer ruido al comerse la madera.

  3. Soltar los billetes por adelantado sin preguntar. O al menos eso pareció ayer que hicieron los protagonistas del desaguisado televisivo. Ya que te has gastado dinero en un proyecto y, suponemos, en una dirección de obra, utiliza los medios que has contratado. Si a mí como aparejador de una obra, me viene un propietario diciendo que el contratista le pide 50.000 € por adelantado, me pongo manos a la obra para buscar otro con menos pájaros en la cabeza. Ya puede haber moldeado el titanio del Guggenheim con sus propias manos, que un bosque está lleno de sombras en las que protegerse del sol.
  4. Endeudarte más de lo que tu capacidad económica te permite. Este punto es más difícil de conocer si uno no está puesto en el tema. Y a pesar de ello, a nuestros abuelos no les engañaban nunca con las cuentas; bastante hambre habían pasado la mayoría como para meterse donde sabían que no iban a poder llegar. Tampoco los bancos funcionaban igual que ahora, pero donde la banca pone un pie, hay negocio y eso nos cuesta dinero; sobre todo si no entendemos lo que firmamos.

Si analizo el programa como espectador, es mucho más entretenido en la parte de investigación para buscar al constructor a la fuga. Eugenia va tirando del hilo, hasta que logra dar con el “técnico” argentino que, para colmo, era Aparejador. Y es que está claro que ovejas negras hay en todos los rebaños.

El tal Cristian, una vez es descubierto, encima se quiere hacer la víctima porque le deben dinero. Y como gesto de buena fe, ofrece sus herramientas a los propietarios para que terminen ellos mismos el trabajo porque él ya no dispone de estructura para llevarlo a cabo… Menudo detalle amigo!

#ConstructorValencia Todo generoso ofreciéndoles sus herramientas podridas… pic.twitter.com/YhAZm9g69q

— Jou Mike (@JouMike) noviembre 24, 2015

Lógicamente, el programa llama a sus colaboradores habituales y al final, terminan convirtiendo una casa a medio construir en una fantástica vivienda con bonitos detalles de interiorismo. Porque en técnicos no dicen que se gasten el dinero, eso no vende entre la población. Pero una buena decoración queda estupenda en TV y casa muy bien con el marketing. Podéis ver el resultado del antes y el después en el enlace de este tweet:

Esto es lo que hay compañer@s. Y tiene pinta de seguir igual durante los capítulos de esta 1ª temporada. A ver si con suerte, hay continuación en una 2ª y la productora recapacita con el tema de la ausencia de técnicos y todo el tema legal obligatorio en la realidad de las obras de construcción. Desconozco si sería más o menos interesante, pero a mí personalmente, todo lo que se parece a la realidad, creo que es más enriquecedor. Porque en televisión, echan de todo y los telespectadores somos mayorcitos para diferenciar lo que nos aporta de lo que no.

¿Os ha gustado? Espero vuestros comentarios aquí y en las redes sociales.

Hasta la semana que viene corazones.

 


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2ª entrega de “Constructor a la fuga” o #LoBaratoSaleCaro

Imagen extraída de www.lasexta.com

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Vuelvo a la carga una semana después con una 2ª entrega, ya que me parece interesante aprovechar el tirón mediático del programa reality sobre reformas “Constructor a la Fuga” para poner en valor nuestra profesión: El Aparejador y todas sus variantes (Arquitecto Técnico, Ingeniero de la Edificación,…). Podéis ver el programa de ayer en este enlace de Atresplayer: Constructor a la fuga episodio II – #constructorGranada.

Ya comenté la semana pasada en el primer artículo sobre Constructor a la fuga, que como espectador el programa estuvo interesante, pero como profesional que lleva pisando obras 12 años, me faltó ver algunas figuras reales que aparecen como técnicos en toda obra nueva en nuestro país.

Echa un vistazo al Tweet de @MatencioM:

Keep calm soy Aparejadorhttps://twitter.com/MatencioM/status/350353906297094144?s=09

En esta ocasión, nos encontramos con una pareja de granadinos que está pensando en ampliar la familia, por lo que se animan a dar un cambio en la distribución de su piso. Como yo no soy interiorista, no voy a entrar en analizar algo con poca objetividad, así que os dejo directamente el enlace al artículo del estudio que realiza el trabajo para el programa, para que podáis ver el antes y el despuésPortobello Street – Programa 2 – Constructor a la fuga

¿Qué nos encontramos en #constructorGranada ?

Pues algo que desgraciadamente puede suceder en este tipo de obras menores: adelantamos un dinero al contratista para que acopie material, y desaparece del mapa como un sputnik. Quiero apuntar que se habla en el programa de 14.000 € de reforma total en un piso que se desmonta de arriba a abajo, tabiquería incluída. No sé en Granada, pero a mí esa cantidad me parece que no llega ni a la mitad de lo necesario para hacer las cosas en condiciones con unos estándares del siglo XXI.

Volvemos a lo de siempre: “lo barato sale caro”

No quiero generalizar con este tema, porque hay profesionales técnicos y contratistas que ofrecen precios económicos y son muy profesionales; como también existen caraduras a ambos lados de los respectivos gremios.

Si nos ponemos en la situación de un cliente que quiere reformar su piso, estoy seguro de que lo primero que desea es que todo salga a pedir de boca y no haya problema alguno. Pero si preguntamos a nuestros amigos y familiares cercanos, ¿quién no ha sufrido algún retraso, falta de seriedad, acabados inasumibles…, en una pequeña obra menor?

También es verdad que solemos acordarnos sólo de lo malo y esto es lo que sacamos a relucir en nuestros círculos. Cuando te compras un coche y te sale rana, estás todo el día maldiciendo sobre los problemas que te genera; pero si te sale estupendo, no vas promulgando lo bien que va y las satisfacciones que te produce cuando lo conduces.

No es garantía de éxito, pero sí ayuda mucho contar con un profesional independiente cuando vamos a hacer una reforma integral en una vivienda. Más si cabe cuando la inversión total supone unas cifras superiores a lo que viene ganando anualmente cualquier trabajador medio en nuestro país. Tengamos en cuenta que por un pequeño porcentace a mayores de lo previsto inicialmente, nos vamos a olvidar de imprevistos descontrolados; mediciones infladas o, directamente, de cosas que no se han hecho; errores estéticos en la definición de zonas críticas; inversiones innecesarias en elementos, pudiendo invertir esas cantidades en otras mejoras que nos merezcan más la pena (podría escribir una biblia con los beneficios).

Y lo más sangrante de esto para nuestro colectivo, es que gran parte de la población no sabe qué es un Aparejador exactamente (ni mi madre sabría explicarlo hoy si se lo preguntas), la de cosas que podemos hacer en el campo de la construcción o la consultoría, y lo útiles que podemos serle, poniendo un claro ejemplo, a una comunidad de propietarios como técnicos de cabecera. No me digáis que cualquiera al que le cuentes toda esta realidad, no va a terminar casi convencido de que llevas razón; aunque después contrate a otro que finalmente le caiga mejor.

Aparejador: persona que se busca la vida. Es una definición que me quedó grabada a fuego en la Escuela de Aparejadores de Madrid (año 1999) cuando la pronunció el primer día de clase el Profesor de Materiales I.

Por lo tanto, me reitero en lo que dije el otro día. Mientras luchamos para que nuestras cuotas colegiales sirvan también para que la profesión aparezca más en los medios, para bien a poder ser; todos y cada uno de los técnicos que leemos este y otros documentos parecidos, nos tenemos que liar la manta a la cabeza para vender nuestras habilidades al público que nos rodea. Porque podemos ser muy valiosos como el oro, pero si el minero no pica en la cueva para sacarlo a relucir, ahí se va a quedar para toda la eternidad.

Os animo a comentar aquí abajo vuestras opiniones; y, si os ha gustado este artículo, podéis compartirlo en vuestras redes para que lo lean familiares y amigos.

Hasta la próxima.


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“Constructor a la fuga” o Cómo hacerte una casa sin profesionales técnicos

Imagen extraída de www.lasexta.com

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Lo estábamos esperando como agua de mayo; un año después de sentir el rumor de que en la TV buscaban un presentador para un programa de construcción, tipo reality, que se haría cargo de ayudar a las familias a terminar sus casas “a medio hacer”.

Pues sí amigos, anoche pudimos verlo cómodamente desde nuestros sofás, “Constructor a la Fuga”, la adaptación de un programa americano llamado “Catch a contractor” o Atrapa al contratista. Y he de decir que como espectador no me disgustó del todo. Se me pasó volando el rato que duró y creo que nos ayuda a empatizar con la gente a la que le preparan auténticas chapuzas cuando se ponen a reformar sus viviendas. Pero si sacamos la vena del gremio, el proceso que pudimos ver no tuvo pies ni cabeza y poco o nada se asemeja a la realidad que vivimos los profesionales de este país.

Vayamos al meollo del asunto: una pareja, ambos trabajadores normales, deciden dar el salto habitual en esto de las viviendas y se compran un chalet individual. Ahora mismo recuerdo que se comenta que fueron a una inmobiliaria y compraron sobre plano lo que se iba a convertir en su esfuerzo de 35 años pagando hipoteca.

Pues bien, la vivienda no se llega a terminar porque carecen de cédula de habitabilidad (el “papel” donde pone que esa casa cumple la normativa para ser habitada), y sin ella, no se pueden contratar la luz, el agua o el gas. Hasta aquí, bastante habitual el asunto aunque nos pueda extrañar, ya que hay personas y/o cosas, que se creen que no hacen falta técnicos para construir una casa…

Remate en una cubierta sin técnico que controlase la ejecución

Lo espectacular llega cuando aparece por ahí Antonio, el presentador, y con su martillo varita mágica empieza a darle sin compasión a la “fachada” para encontrarse un par de tableros de aglomerado donde debería haber un muro de cerramiento en condiciones. Se nos encienden todas las alarmas y nos preguntamos dónde estaban los compañeros Arquitecto/a y Aparejador/a cuando el paisano (“Iker”) estaba levantando la vivienda. Ni estaban ni se les espera porque a mi juicio es el gran error del formato: no mentan para nada que en toda obra nueva de construcción, existen un Director de Obra y un Director de Ejecución. Son los profesionales con titulación habilitante, que deberían estar ahí para controlar el proceso y plantar su firma en un Certificado Final de Obra con el que un Ayuntamiento te otorga la Cédula de Habitabilidad.

Siguiendo con el tema, ya no le extraña a nadie lo que ahí se va sucediendo: grietas en los cerramientos de la parcela, goteras en la cama del niño, un barrizal fuera que poco tiene que ver con un tratamiento de spa… Vamos, lo normal cuando no hacemos las cosas bien desde el principio. El tema interesante viene cuando hay que ir en busca del “constructor a la fuga” y qué mejor manera que preguntar a los paisanetes influencers de la zona (porque preguntando se llega a todas partes). El amigo resultó estar en Talavera (Toledo) viviendo muy tranquilo; porque en este país cuando uno roba está más protegido que cuando es al contrario. El caso es que el contratista pasa del tema y no quiere saber nada del asunto con las cámaras por medio.
El desenlace, como esperábamos, es que el “equipo” de pesadilla en la cocina “constructor a la fuga” moviliza a sus operarios y comienza a reparar/parchear/lavar la cara de la vivienda inicial, haciendo que por fin, la feliz familia, pueda vivir tranquila en su anhelada casa a cambio de pagarle durante 35 años al banco. Así que un poco de pintura por allí, un jardín japonés por allá, y una caldera de pellets que no podía faltar, convierten la chapuza inicial en algo más lógico, como se espera de un espacio que va a servir de vivienda a personas civilizadas. Aquí podéis ver el resultado:

Eso sí, ni rastro de Arquitectos, Aparejadores, Seguridad y Salud, Control de Calidad, Informes de Patologías…, cero contenido técnico en el programa. También es cierto que es algo lógico, ya que en este país cualquiera se mete a constructor, a levantar tabiques o a poner una ventana que aguante un huracán.

Para eso estamos ahora los técnicos y las altas esferas de la arquitectura: hace falta hablar de la profesión, ponerla en valor, comunicar a la población que somos necesarios para que sus obras y reformas tengan cero problemas.

Por lo tanto, vamos a hacer las cosas bien desde cero. Vamos a contratar un Arquitecto que nos haga un buen proyecto, y a un Aparejador que lo acompañe en la obra para velar por la ejecución y la seguridad de los trabajadores. Y vamos a pagarles lo que se merecen, porque si subastamos los encargos entre 40 técnicos, obtendremos lo que hemos visto en el programa: los técnicos (si existían) no se han pasado por allí ni a tomarse un café con el contratista.

Si quieres ampliar el tema, puedes leerte mi serie de post en el blog sobre los secretos de una buena reforma, que también pueden aplicarse a la obra nueva.

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Hasta la próxima.


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El drama de la #PobrezaEnergética

pobreza energética

 

Parece que fue ayer cuando en mi casa no teníamos calefacción. Una estufa de gasoil, de las que se encendían tirando una cerilla por un agujero, ocupaba medio pasillo. Estaba muy cerca del salón pero, a pesar de contar con su inestimable ayuda, había que echar mano del brasero o la estufa para poder estar calentito en los días más fríos del largo invierno segoviano.

No recuerdo mucho más, ya que era un niño de 6 u 8 años; pero lo que no se me ha olvidado, es que jamás he pasado frío en casa. Eran otros tiempos claro, donde el cabeza de familia trabajaba toda la jornada y la madre gobernaba su hogar y criaba a los hijos, todo el día. Sólo entraba un sueldo, en la línea de la media nacional, supongo; y no cabían ni lujos ni caprichitos. Cuando uno se podía ir de vacaciones, se iba; pero cuando se rompía el frigorífico, tocaba aguantaba el verano a base de ir a la piscina cuando hacía mucho calor.

Llegamos a 2014, donde cada día nos agasajan con noticias y titulares de que el país va bien, de que se está creciendo un cero no sé cuánto! Hombre, para alguien que entiende suficientemente las matemáticas, y que vive día a día, eso no es crecer. Es un cuento chino y, lo de que la luz ya está muy cerca, está por ver… (cómo y para quién).

Las familias ya no son como antes: si tienen “suerte”, trabajan ambos cónyuges; si tienen mucha suerte, trabaja sólo uno porque el otro no lo necesita; si tienen menos suerte, cobran el subsidio por desempleo y, si les ha tocado “la china”, igual comen cada mes gracias a la caridad de amigos y familiares. Pero incluso, se puede dar el caso de ser pobres, trabajando duro a diario, con un par de nóminas (de todo menos dignas) y estudios universitarios. Y la pobreza energética aparece, las familias no pueden permitirse el “lujo” de colocar su termostato a 21-22ºC durante buena parte del día, porque hay que pagar facturas, hipotecas, libros, combustible, seguros…, y sin contar con los imprevistos!

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¿Cuánto dinero debemos dedicar a pagar los consumos de energía?

Me gustaría saber, si no es mucho pedir, cuántas de las personas que se sientan semanalmente en el hemiciclo sabe realmente qué cantidad de euros se le van en poner la calefacción, darse una ducha diaria o, simplemente, tener funcionando su majestuosa y surtida nevera de dos puertas. “Poco”, dirán…; claro, para alguien que gana 2.813,87 € mensuales, más complementos, ayudas, dietas…, tener que pagar 200 € al mes por encender la calefacción de sus casas, parece bastante accesible (y no entro en si es mucho o poco el sueldo de esta gente, me parece correcto sin más).

Pero el resto de los mortales, no estamos en las mismas condiciones económicas, y la energía nos cuesta lo mismo. Además, con un 21% de IVA, porque es un “lujo” con el que no es necesario vivir. Habiendo “pellizas” de borreguito, guantes de lana y abuelas que tejen bufandas de rayas, uno se apaña estupendamente!

Volviendo a la pregunta, ¿qué porcentaje de nuestros ingresos se puede considerar lógico para hacer frente a los gastos en energía? He encontrado esta noticia en el diario El País, en la que se marca un dato de partida: el 10%. Destinar más que eso a poner la calefacción o encender la luz, no es sostenible para las personas en general. No olvidemos que también debemos comer 3 veces diarias, pagar la vivienda, mantener un vehículo (algo habitual hoy día), colegios y libros, hacer vida social, ropa…; en general, gastos fijos habituales.

¿Qué problemas sociales está generando esta pobreza energética?

Ya hay bastante gente que, aunque tenga un techo donde vivir y, consiga seguir pagándolo, no puede permitirse calentarlo a base de calefacción.  Es más, incluso entre las personas que no tienen un problema económico, puede generarse la rutina de no conectar las calefacciones habitualmente para ahorrar dinero, ante el miedo a perder su empleo y verse sin recursos para subsistir. El consumo ha caído en picado, tanto de la gente que ha perdido poder adquisitivo, como de quien es más precavido y mira hacia su futuro retiro.

La estufilla, el brasero, el abanico (en verano), empiezan a ser más habituales de lo deseable: se pone un radiador eléctrico en el salón y toda la familia alrededor pasando el día buscando algo de calor. Y no mucho, porque el contador “corre que da gusto”…

Hasta en los centros escolares se está escatimando en calor para los peques. A este paso, mudaremos las aulas a los Ayuntamientos, que allí no se pasa frío (no quisiera generalizar, pero es lo que yo veo desde unos años hasta ahora).

Soluciones que no parecen llegar nunca.

¿Cuántos edificios públicos se han auditado energéticamente para ahorrar energía y dinero? No sé la respuesta, pero viendo que ni siquiera son capaces de dar ejemplo obteniendo un sencillo certificado energético, mi mente se vuelve bastante pesimista con la cifra. Tener que llegar a ESTO, deja ver en manos de quién nos encontramos.

¿Existen estrategias institucionales para el fomento de la eficiencia energética, más allá de cambiar luminarias de LED? Noticias tan sorprendentes como ESTA rechinan bastante; más si cabe cuando alguien escribe que cambiar una caldera de gasóleo por una de propano va a suponer un ahorro económico del 40%…

Alguien de las altas esferas debería empezar a darse cuenta de que un buen District Heating (Calefacción de distrito), le ahorraría mucho dinero a los Ayuntamientos; fondos que podrían ser destinados a otras necesidades más imperantes en el mundo rural.

Pero esto es España, últimamente un país con un cúmulo de malos propósitos en el que, día a día, la mayoría de ciudadanos se parte el cobre por sus familias y amigos, mientras “el ojo de Sauron” mira para otro lado en lo que, al futuro de la energía y su dependencia del exterior, se refiere. No hay más que darse cuenta de que ni el propio Ministro de Industria, sabe de lo que habla en TV, aunque nos acabe de modificar el recibo eléctrico. Y aún dicen que las renovables son caras...

Qué será lo próximo, ¿un impuesto al Sol? Ah no, mil disculpas!, que ya se lo pusieron el año pasado.

 

Fuente de la imagen de portada: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/18/actualidad/1384804082_062275.html


 

 

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La nueva factura de la luz

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Una vuelta de tuerca más a nuestra “amigable” factura eléctrica está aquí,  ¿pero hasta cuándo?

Si recordáis, hace apenas 3 meses, parece ser que alguien se percató, por fin, de que las subastas eléctricas estaban siendo de todo menos claras, sobre todo cuando se aproximaba el día en que su valor servía para marcar la Tarifa de Último Recurso (TUR).

Para quien no lo supiera ya, el precio de la luz en el mercado (no el que hemos estado pagando los consumidores domésticos), se subasta diariamente entre diversos agentes: compañías generadoras, bancos, fondos de inversión,… (la crême de la crême), lo que provoca que unos días los precios suban más o otros menos. Pero, una vez cada 3 meses, además, se producía la subasta CESUR: aquella que sirve como referencia para marcar la TUR a los ciudadanos (potencias < 10 kW); lógicamente, los particulares no iban a comprar la energía al mercado, sino que se acogían a este precio “regulado” por comodidad y seguridad.

Si nos vamos a este artículo que he encontrado en “fedeablogs”, podremos observar el siguiente gráfico:

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Tenemos el color AZUL (lo que pagamos el común de los mortales) y el color ROJO (lo que pagan los grandes consumidores). La luz es la misma, pero a simple vista, parece que las personas estábamos pagando más dinero por lo mismo, aproximadamente un 11%, según se menciona en el propio artículo. Me gustaría saber la respuesta a esta hipótesis, pero mis humildes conocimientos en el tema no me lo permiten.

El resultado de la subasta CESUR, estaba sirviendo para marcarnos el precio de la electricidad trimestre a trimestre; de ahí sus continuos altibajos (más alti que bajos) durante estos últimos meses. Se tomaba como referencia un día concreto, pero se podía ver cómo en otras fechas los precios bajaban considerablemente, pero su destino no eran los ciudadanos, sino los grandes consumidores. Y entonces, ¿qué va a pasar mañana?

El nuevo Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) – TOMA YA!

Muy sencillo, desaparece la subasta CESUR y todos empezamos a pagar la luz al precio de la subasta en el mercado, el de las líneas rojas del gráfico superior. Y para que todos sepamos cómo se va a calcular la nueva tarifa, han publicado un Real Decreto (como no podía ser de otro modo).

Intentando explicarlo para que todo el mundo lo entienda: si cada hora hay una subasta eléctrica, en función de las necesidades de electricidad en todo el territorio español, en cada una de esas horas el precio del kilovatio eléctrico será diferente al anterior.

El nuevo PVPC va a contar con 3 conceptos:

  • El precio de compra de la electricidad en el mercado: con ello pagamos a las centrales.
  • Los peajes de acceso: donde pagamos que la luz llegue a nuestros hogares por medio de Red Eléctrica de España.
  • Los costes de comercialización: la parte correspondiente a quien nos factura la electricidad.

El primero de ellos es el que va a subir y bajar cada hora; los peajes y la comercialización entiendo que serán constantes, durante periodos de tiempo regulados. A ello, deberemos añadir el término de potencia contratada, los correspondientes impuestos y el alquiler del contador, en su caso.

¿Por qué este cambio?

A raíz de lo comentado al comienzo del artículo, se pretende evitar suspicacias a la hora de fijar los precios regulados y permitir que la competencia sea lo más real posible. No es de recibo que haya centrales hidroeléctricas paradas en épocas de copiosas precipitaciones, porque “tocaba” fijar el precio en la CESUR; y con la nueva regulación, parece que se va a evitar todo eso. Lo que sucede es que, cuando el 80% del mercado lo dominan las grandes compañías, esto puede ser harto complicado.

Opciones de los consumidores.

Para generar la “entendible” factura de la luz a partir de ahora, vamos a tener las siguientes opciones a las que acogernos:

  1. Tarifa PVPC (nueva TUR): dependerá del tipo de contador que tengamos:
      • Contador digital integrado en el sistema de telegestión: pagamos nuestro consumo real hora a hora, en función del PVPC de las subastas sucesivas.
      • Contador analógico o contador digital sin integrar: pagamos nuestro consumo acumulado de lectura a lectura, a un precio medio de las distintas subastas de PVPC que hayan tenido lugar en el periodo de facturación.
  1. Oferta alternativa de las empresas comercializadoras: para quién prefiera asegurarse un precio constante de la electricidad que consume, se le ofrecerá un valor para todo el año: no va a pagar un día la luz a un precio y al mes siguiente a otro, en función de si hay más o menos contribución de energías renovables al mix energético.
  2. Opción de ir a comprar la electricidad al mercado libre.

No debemos olvidar que todo este entresijo de regulación y precios, sólo afecta a una parte de nuestra factura. Habrá a quién le suponga mayor porcentaje que a otros, por lo que puede haber clientes a quienes no les afecte en absoluto el poner la lavadora a una hora u otra, porque lo que viene pagando de término fijo e impuestos, es más representativo que lo que consume diariamente con los aparatos eléctricos.

La obtención del precio de la subasta eléctrica.

La metodología de casación del precio es sencilla, aunque en mi opinión, no todo lo justa que debería. Los productores de electricidad, ofertan sus paquetes de energía al precio que estiman oportuno; debemos saber algo concreto: las renovables (eólica, hidraúlica, fotovoltaica) y la nuclear, ofertan a CERO o muy por debajo del precio final. Esto es debido a que las primeras se obtienen de fuentes de energía gratuitas (sol, viento y agua), y en la nuclear es demasiado caro parar la central, por lo que no pueden permitirse el lujo de quedarse fuera de la tostada. Gracias a ellas, el precio de la subasta es más bajo que si sólo quemásemos combustibles fósiles como los derivados del Petróleo, Gas o Carbón.

Imagen

Si observamos este gráfico, vemos lo siguiente:

  • Línea roja: marca la energía ofertada ofertada, desde coste CERO hasta ir subiendo en función de lo que necesite el vendedor para su propia viabilidad.
  • Línea gris: marca las ofertas de compra. El primer tramo son cliente que van a comprar sí o sí; pero llegados a un punto, la línea comienza su bajada gracias a quien no está dispuesto a pagar la luz a cualquier precio.

El punto donde se encuentran las dos gráficas, significa el equilibrio entre la demanda y la oferta: en toda la franja de línea roja que ha entrado en la casación, se recibirán 27 €/MWh en el caso concreto de la imagen expuesta.

El resultado final no lo sabemos.

¿Bajará la luz? Ójala, pero hasta que no pasen unos meses, no veremos el desenlace de todo este berenjenal montado en algo tan básico para la vida como la luz eléctrica.

Lo que está claro es que todas estas idas y venidas en el sector energético, de poco le sirven a los españolitos de a pié, a los que la crisis les ha afectado en mayor medida, y a quienes parece que pagan más impuestos que nadie porque sus nóminas ya vienen con el corte de tijera realizado.

 

Fuente de la imagen de portada: http://blog.tradesmen.ie/2011/09/electricity-price-comparison-ireland-october-2011/


 

 

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Certificado Energético en Burgos

Este post va dirigido a todas aquellas personas que son propietarias de alguna vivienda para alquilar o vender, y aún no saben muy bien de qué se trata ese “papelito” llamado Certificado Energético. Incluso puedo dirigir el artículo, a quién está en el caso contrario: está buscando un piso para vivir, y entre todos los datos, fotos y visitas en que se va a basar para su elección final, aparece algo nuevo que le indica si una vivienda es más o menos eficiente que sus rivales.

En mi caso particular, estoy ofreciendo este servicio en la zonas de la Bureba, las Merindades, riberas del Ebro y Oca, así como en la capital Burgalesa y en Miranda. Por cercanía, también puedo ser competitivo en las ciudades de Vitoria-Gasteiz y Logroño, así como la zona oeste de La Rioja. En esta misma web, tienen las pestañas de Contacto y Servicios, en caso de querer contactar conmigo para información, dudas o presupuestos.

También estoy a su disposición en las Redes Sociales, y les invito a interactuar por este medio cada vez más, puesto que sus posibilidades son, cada día, más interesantes para el público.

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A continuación os explico de la mejor manera posible en qué consiste un certificado energético y cómo podemos interpretarlo.

¿Quién está obligado a obtener el Certificado Energético?

Si vamos al grano, dentro del ámbito residencia o comercial, toda vivienda o local, que esté en venta (y se esté publicitando) o alquiler (para periodos de más de 4 meses) desde el pasado 1 de Junio de 2013, tiene la obligación de presentar su certificado a los posibles interesados en el mismo. Además, se deberá registrar en la Junta de Castilla y León este documento, a través del portal telemático CEREN, al que tenemos acceso los técnicos habilitados para ello.

Este mes de Septiempre se está empezando a comprobar la existencia o no del mismo en las operaciones inmobiliarias que se han producido este verano, y su incumplimiento puede llevar aparejado las siguientes sanciones:

  1. LEVE – 300 a 600 €: Publicitar los inmuebles sin su etiqueta energética, tanto en inmobiliarias físicas como en portales de internet.
  2. GRAVE – 601 a 1.000 €: Reincidencia de una falta leve; no registrar el certificado en la JCyL; exhibir una etiqueta energética inexistente o vender/alquilar una vivienda sin disponer del certificado energético real.
  3. MUY GRAVES – 1.001 a 6.000 €: Obtener un certificado falseando los datos (mostrar una A en lugar de una E), o publicitar una vivienda con una etiqueta energética que no se ajuste a un certificado en vigor. Ésto último se refiere a poner una “letra” en nuestros anuncios distinta a la de nuestro certificado o tenerlo caducado (dura 10 años).

¿En qué consiste el Certificado Energético de los Edificios?

Gran desconocido para la mayoría de la población española, un certificado energético o el cálculo de la calificación energética de una vivienda, local, edificio; consiste en la medición de varias cosas:

  • En primer lugar, introduciendo los datos arquitectónicos (distribución en planta y composición de muros) y la orientación geográfica de nuestra vivienda, vamos a averiguar cuánto calor pierde nuestra casa en invierno y cuanto gana en verano (esto último en Burgos no nos importa demasiado…). Esto lo expresamos con la llamada “Demanda energética en calefacción y refrigeración”, y nos va a dar un valor medido en unidad de energía partido por superficie y año (kWh/m2.año).
  • También, debemos estimar cuánto combustible vamos a gastar para calentar nuestra vivienda en invierno, enfriarla en verano y, calentar el agua (ACS) de la ducha, para fregar los cacharros, etc. Calculamos estos tres valores por separado y, estos datos en litros, m3, kW…., los pasaremos a unidades de energía primaria* y así poder comparar cuán eficiente son nuestras instalaciones térmicas. Para que todas las casas se comparen en igualdad de condiciones, le diremos a nuestro programa informático que suponga que tenemos 22º en casa durante las 24 h del día, los 365 días del año. Con esto evitamos que alguien nos diga que un piso consume muy poquito gas en calefacción, pero por otro lado nos esté ocultando que apenas enciende porque va por casa con polar, bufanda y guantes.
  • Por último, y una vez sabemos lo bien o mal aislada que está nuestra casa y, lo eficiente o no que es nuestra calefacción, vamos a obtener el dato que nos da la “letra”, nota o calificación energética: Las emisiones contaminantes globales de CO2 de nuestra vivienda, expresadas por unidad de tiempo y superficie (en kg de CO2/m2.año).

Los resultados del informe, vienen parcialmente separados para los tres valores que ya he comentado dos párrafos más arriba: calefacción, refrigeración y ACS.

¿Cómo se interpretan los datos obtenidos en el certificado energético?

Es sencillo, tenemos una letra que va desde la A de Ahorro hasta la G de Gasto. En este cuadro adjunto podemos ver unos porcentajes:

LetrasAG

  • Si nuestro piso posee una E (lo más común hasta la fecha), significa que sus emisiones contaminantes están entre un 30% y 60% por encima del edificio de referencia: aquel que cumple los estándares energéticos mínimos de la normativa vigente en este momento, el Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios y el Documento Básico de Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación.
  • Si por contra poseemos una B (obligatorio en toda obra nueva cuyo proyecto sea visado a partir de Marzo del 2014), nuestra vivienda consumirá entre un 35% y un 60% menos que el edificio de referencia que acabamos de comentar.

Por último, el informe del certificado también muestra lo que es la parte más importante del mismo, en mi humilde opinión: las mejoras.

Una vez estudiado el piso o vivienda, el técnico va a mostrar al propietario una serie de medidas de mejora en eficiencia energética para su vivienda, valoradas económicamente de manera aproximada, donde también se indican los años de amortización de las inversiones y la nueva calificación que se obtendría si se aplican las medidas. Puede haber varios paquetes de medidas, para mejorar 1, 2, 3 o tantas letras como sea posible.

Espero que estas más de 1000 palabras os hayan servido para algo más que perder unos minutos, os doy las gracias por llegar hasta aquí y, nuevamente, me reitero en solicitaros vuestras dudas y comentarios a través del siguiente formulario:

*Como en cada vivienda podemos utilizar varios combustibles: gas natural, GLP (propano o Repsol gas canalizado), gasóleo C, acumuladores eléctricos, biomasa o pellets…, para compararlos entre ellos, expresaremos su gasto en forma de “Energía primaria”. La energía primaria es la que obtenemos directamente de la naturaleza (sol, viento, agua) o de sus yacimientos (gas, petróleo, carbón); y la vamos transformando hasta que llega a nuestras casas en forma de combustible energético. Desde el yacimiento hasta la llave de paso, la energía sufre unas pérdidas que son diferentes en función del tipo de combustible utilizado. Cada uno de ellos tiene un factor de conversión a unidades de energía, en función de su capacidad calórica cuando lo estamos quemando. Por eso debemos pasar nuestros litros de gasóleo a kwh de energía primaria.


 

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